Son curiosos a veces, los
significados populares de algunas palabras. Estoy segura que si le
preguntáramos a un grupo de personas qué es la Histeria dirían cosas como “una
mujer gritona”, “una mujer que llora por todo” o “esas mujeres que pierden el
control”. Partamos haciendo nuestra primera diferencia, una cosa es tener una
deficiente autorregulación y por ende tener “desbordes” o perdidas de control,
otra cosa es la histeria.
Ahora que dejamos afuera esas imágenes populares, vamos a
hacer la segunda diferencia importante: la histeria puede ser un rasgo de
personalidad (que sí, todas las mujeres tenemos presente en mayor o menor grado)
o puede presentarse como un Trastorno de Personalidad Histriónico, que
constituye una psicopatología clínica.
Durante muchísimos años la psiquiatría del siglo XIX
consideró que la Histeria era algo propio de la mujer, porque tenía origen en
el útero. Luego, Sigmund Freud (padre de
la corriente del psicoanálisis) con sus estudios sobre histeria femenina,
plantea la posibilidad de relacionar histeria con desarrollo psicosexual, los
mecanismo de represión y conversión. Posteriormente Lacan (psicoanalista que
toma un camino propio), postula que la característica de la histeria es el deseo insatisfecho. Y con esto vamos a quedarmos.
Si ordenamos
nuestras ideas hasta aquí, tenemos lo siguiente: La histeria puede ser un rasgo
de personalidad, presente tanto en mujeres como en hombres en diferentes grados
y se caracteriza por el conflicto del DESEO INSATISFECHO, esto es: quiero
algo mientras no lo puedo tener, pero si lo puedo tener, ya no lo quiero.
Dado que
durante mucho tiempo ya se puso bajo la lupa la histeria femenina, nosotros
miraremos este nuevo fenómeno que se está haciendo cada vez más frecuente en
adultos: La histeria masculina y las relaciones que adoptan la forma de “estar
y no estar al mismo tiempo”
¿Cómo se
comporta un hombre histérico? (entiéndase un hombre heterosexual, viril, que
tiene dentro de su personalidad un rasgo histérico más desarrollado) Puede ser
muy tierno, cariñoso, amoroso, romántico, pero pasivo y más bien reactivo (no
proactivo), no propone, pero acepta, evita comprometerse porque no tiene la
capacidad emocional ni la profundidad para construir verdadera intimidad y lo
más importante, quiere y extraña a su
chica cuando siente que no la tiene, pero si siente que “están juntos”
entonces aparece la otra cara, en la que pueden ser fríos, indiferentes, muy
ambiguos, tremendamente inseguros, manipuladores,
con tendencia a dar justificaciones absurdas y pueriles, pueden mentir y
dramatizar las situaciones, como si fuera una película, lo que en su conjunto
lleva a que estos hombres “estén y no estén contigo al mismo tiempo”, lo que es
profundamente desconcertante y frustrante.
Esto
rápidamente pasa a ser un patrón de comportamiento cíclico y cada vez que ella
trate de poner término a “la relación que no es relación”, cada vez que ella
trate de seguir con su vida, él volverá y la buscará para decirle que la quiere
y la extraña, pero si ella le habla de formalizar, él responderá cosas como “para
qué, si así estamos bien… estamos juntos” o una frase clásica y muy cliché,
pero que de verdad ¡el Histérico dice! “No soy lo suficientemente bueno para
ti, mereces algo mejor”. Son personas incapaces de amar, porque los mueve el
conflicto del deseo insatisfecho. Son los hombres que quieren y no quieren
estar contigo y tener una relación, una ambivalencia monumental que puede ser
resuelta con una ruptura eficiente o con psicoterapia.
Muchas
veces una mujer que está vinculándose con un hombre histérico, puede sentir que
los roles están cambiados, o que el otro “se comporta como mujer”, pero esto nada
tiene que ver con la virilidad, si no con el
constructo social que tenemos de “lo femenino”, por ejemplo: el hombre
paga, que el hombre propone y la mujer dispone, que el hombre debe liderar la
relación (no la mujer) que el hombre se moviliza, conquista (no al revés) que
debe ser seguro y cuando tiene la oportunidad la toma. En el caso del hombre
histérico es todo al revés, por lo que además le quita el lugar a la mujer… la
deja sin lugar o la fuerza a que se comporte de una forma “más masculina”.
Si ya se
dio cuenta…. ¡Arránquese! Por su salud mental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario