Conversábamos
con un amigo acerca del amor y del amar y me dijo “Ah, bueno, pero eso depende
de qué significa para ti ser bien amada” Convengamos que uno puede ser querido
por alguien, o al menos eso se nos informa y que a la vez uno no se sienta
querido, de seguro más de alguna vez le ha pasado. De ahí el título, decir te
quiero o te amo es fácil, pero esas son solo palabras, el amor, no sólo se
profesa, si no que se actúa. Desde ese punto de vista el amor no es un sentimiento,
es un verbo… en realidad es ¡una matriz de verbos! Que abarca: acompañar,
confiar, cuidar, respetar, regalonear, apoyar, abrazar, reconocer, escuchar,
perdonar, valorar, entre otros.
Para poder entregar una mirada
con claridad, he desarrollado una clasificación, que nos permita aunar
criterio. Existen cuatro tipos de personas
a la hora de amar:
Tipo 1: Incapaces de amar (motivo
para otra columna) con o sin consciencia de esto. Pueden estar en una relación
y hasta verbalizar un “te quiero” o un “te amo”, pero la relación es como vivir
en la antártica. Aquí habitan narcisos, personas con trastorno del vínculo y
discapacitados emocionales. Lo toman todo y dan por accidente.
Tipo 2: Aman a medias: aquí hay varios subtipos, están
las personas que profesan mucho y hacen poco. A veces prometen, justifican y postergan. Pueden tener
dificultades para asumir el compromiso de la relación, hay poca entrega. Tienen
sentimientos genuinos por el otro, pero son personas pusilánimes[i]
cómodas y pasivas. La relación vive estancada.
Tipo 3: Aman con torpeza; también
hay subtipos. Actúan su amor a veces sin medida y pueden o no tener dificultades
para verbalizarlo. Pecan de exceso de entusiasmo y se arriesgan a que el otro
no los valore. La entrega es total casi de forma inmediata. Aquí también están
las típicas personas que dejan de ver y valorar a su pareja, hasta que la
pierden.
Tipo 4: Aman bien; aquellos que tienen un accionar consistente con su
discurso. Se comprometen con la relación, tranzan. Y no, no son personas
perfectas, tienen tantos defectos como cualquiera, pero están dispuestos a
arriesgarse, a apostar por la relación y trabajar en ella. No le temen al
compromiso y ven y valoran a su pareja. No están dispuestos a perder al otro,
por lo tanto lo cuidan y lo atesoran.
De esta tipología construida
para nuestra reflexión, quien más requiere ayuda es el primero, pero
sinceramente tiene mal pronóstico y sus esperanzas están en que vaya a terapia.
El cuarto, tiene problemas sólo si se emparejó con un tipo 1 o 2, con el tipo 3
anda lo suficientemente bien y bueno, todos hemos sido testigos alguna vez de
cuando dos tipo 4 se juntan; es bellísimo (no perfecto, real)
Amar a medias a veces puede
traer ganancias, como se invierte poco, también se pierde poco, pero le sale
muy caro a quien está del otro lado y el riesgo de perder a la persona amada el
alto. Es difícil describir sus múltiples posibles causas, a veces es miedo,
otras egoísmo, baja autoestima (no se sienten dignos del otro), cobardía, inmadurez
emocional, poca consciencia de que lo que tienen es valioso, inseguridad,
inexperiencia, falta de carácter, etc. Es habitual que las personas tipo 3, al
crecer con la experiencia de la vida, se lamenten del amor que perdieron por no
arriesgarse y comprometerse.
Las personas tipo 4 pueden hacer enormes despliegues de recursos y
creatividad cuando están enamorados o han decidido amar y no hablo de los
típicos gestos cliché de romanticismo. Tenemos por ejemplo un hombre que se
casa con una mujer que tiene dos hijos, y los cría como si fueran propios. Hace
poco un amigo me pidió que lo refiriera donde una colega, yo le había sugerido
que invitara a su señora a terapia y fueron, pero a pesar de esto, la decisión
de ella es que no lo ama y que se quiere separar. La verdad es que mi amigo
tuvo una evolución importante, porque creo que cuando lo conocí era un tipo 1 y
hoy, que me dice que ha perdido toda su dignidad y que no es capaz de hacer el
bolso y salir de su casa, se me muestra como un tipo 4 muy comprometido con su
matrimonio y dispuesto a realizar sacrificios, pero lamentablemente él debe bajar
los brazos y dejar de luchar, porque ella ha decidido ser un tipo 1 con él.
Muchas veces las personas invierten tiempo y energía en buscar un
tipo 3 o 4, pero dejan de mirar que tipo son. Parece que es común que el camino
para llegar a ser un tipo 4 implica las pérdidas y el dolor. Lo que está claro
es que si se es un tipo 4, independiente de si tiene la fortuna de encontrarse
con otro 4 o no, son personas más ricas en lo vincular y tienen más
posibilidades de ser felices.
[i] Pusilánime: Falto de ánimo y valor para soportar las desgracias o
hacer frente a grandes empresas.

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