sábado, 21 de diciembre de 2013

Columna CM Diciembre 2013: La continuidad y el cambio en ti

Esta columna tal vez no es para usted, porque esta columna no es para todos.” Ya no soy la misma” dijo una paciente, luego de contarme su historia y yo asentí, porque podía ver y entender el cambio del que me hablaba. Cuando recuerda episodios pasados de su vida, ¿siente que es el mismo? A veces nos cambian las circunstancias de vida y la forma en que nos empeñamos en superarlas y sobreponernos, otras veces el cambio puede ser la consecuencia de una decisión.

Los adultos reflexivos y con algo de consciencia sobre sí mismos, han desarrollado un grado de conocimiento interior, que les permite identificar claramente sus defectos y hábitos no virtuosos, es probable que los tenga escritos en una nota mental con tinta invisible que guarda en el subconsciente. Pulir, mejorar o cambiar cualquiera de ellos lo convierta en una mejor versión de usted y si no es una característica ligada a la estructura de personalidad, no necesita ir a terapia para trabajarlo, lo puede hacer de forma autónoma, por medio de la lectura de un libro o a través de diálogos nutritivos con un otro significativo.

Cuando suenan villancicos una y otra vez en los supermercados y en las ventanas de las casas observamos árboles de navidad, luces y adornos, los escolares han salido de vacaciones y se planifica la cena familiar para el 24, entendemos que queda poco de este 2013 y algunos, con altura de miras, ya levantamos las cejas para ver la puntita de los números 2014.

El concepto de las resoluciones de fin de año apunta a aquellas acciones que hemos decidido realizar, que por un parte representan un trabajo o esfuerzo y por otra, nos hacen mejores personas. ¿Hizo resoluciones para este 2013?, este es un buen momento para evaluarlas. Ahora bien,  este mes podemos comenzar a definir las resoluciones para el 2014. A algunas personas le resulta aversivo pensar en el futuro y argumentan desde la fragilidad de la vida, el “Carpe Diem” (Vivir el día) o citan a John Lennon que dijo “La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes” que es una mirada muy válida, pero extremista, al igual que aquellos que hipotecan su felicidad ante el logro exclusivo de una sola meta.


La propuesta es hacer un check list de aquello que desea lograr el próximo año. Se sugiere que lo haga por ámbito, ya que de ese modo logra un equilibrio, evitando que quede muy cargado hacia un área solamente. Puede, por ejemplo, incluir una meta para: pareja, lo económico, la maternidad /paternidad, lo laboral/académico, cuerpo/salud y lo espiritual, por mencionar las clásicas. No tema soñar. Los sueños son una fuente de motivación importante para la vida, nos impulsan, nos desafían y nos recuerdan quienes somos y hacia dónde vamos. Si es una persona más organizada y planificadora puede dividirlas por semestre e incluso fijar plazo en meses.

            Es importante que las resoluciones fijadas dependan exclusivamente de usted y que las distinga de aquellas acciones que dependen de otros o de circunstancias que usted no controla, entonces en vez de plantear “Tener un trabajo nuevo”, que no depende totalmente de usted, puede escribir “Buscar trabajo a estar encontrar” o “Revisar la bolsa de trabajo todos los viernes”. Otro ejemplo: “Quiero dejar de pegarle a mi hijo cuando me supera” reemplazarlo por algo similar a un “Quiero mejorar mi capacidad para autoregularme y cuando me den ganas de darle una cachetada, mirar al cielo y contar hasta 10 diez” La manera en que redactamos nuestras resoluciones también es importante, ya que si son presentadas de forma idealista, el logro se hace demasiado lejano y se convertirán en una situación frustrante. Del mismo modo, si tiene sobrepeso, no se proponga bajar 2 tallas, pero sí modificar conductas específicas como hacer “ejercicios tres veces por semana, aunque no tenga ganas”. No todas serán tan profundas ni significativas, yo conozco un par que le vendría bien proponerse “decirme menos veces al día que soy hermoso/a”

Un elemento tal vez diferente, es que en esta oportunidad podría incluir aquellas cosas de usted y su vida que no quiere cambiar, esas que desea que permanezcan tal como están, que también representan trabajo o esfuerzo, tal vez ser perseverante o conservar un grado de solidaridad, porque si bien, estamos constantemente cambiando, también es cierto que somos los mismos y siempre se puede ser mejor.

Pedir perdón a alguien es siempre una buena resolución.

¡Feliz navidad queridos lectores!




Columna CM Noviembre 2013: Cómo quererse

          Está lleno de conocidas frases clichés que apuntan a la idea de que uno debe amarse a sí mismo, probablemente la más clásica es: “Si no se quiere uno…entonces cómo te van a querer otros”. Pero el tema en discusión no es si es conveniente quererse o no, todos estamos de acuerdo en eso. Sí, hay que amarse a sí mismo, el punto es CÓMO quererse, cómo se hace, cómo se aprende, cómo se consigue esa tan anhelada autoestima positiva y ojo, que una opción siempre viable es ir a terapia para lograrlo.

           
Es importante que nos pongamos de acuerdo en qué entenderemos por autoestima, ya que el conocimiento popular lo define justamente así, como “el amor a sí mismo”. Hay una definición de autoestima que me hizo mucho sentido cuando la leí: “Es experimentarse a uno mismo como competente para la vida y a la vez, sentirse merecedor de felicidad”, pero deben estar presentes ambas experiencias, ya que hay personas que son exitosas en varias áreas de su vida; social, laboral y/o amorosa, y sin embargo no sienten que merecen ser feliz.

            También debemos distinguir la autoestima positiva como algo completamente diferente del narcisismo, ya que estos “egos inflados” no son más que un mecanismo compensatorio de autoimagen y autoestima muy dañadas. Personas que tienen una imagen engrandecida de sí mismas y miran al resto como inferiores, que se muestran muy seguros, intimidan y descalifican o sencillamente actúan como si el resto del mundo existiera para adorarlos, no tienen autoestima positiva tampoco. Poco y demasiado son extremos que nos indican un mal funcionamiento.

Tenemos esta fantasía de que las personas que son más atractivas, tienen mejor autoestima, o que quienes “se ven” seguros, realmente lo son, pero sorprendentemente no es así. Los problemas de autoestima son muchísimo más frecuentes de lo que usted cree y están presentes en personas que nunca imaginaría. Esta percepción errada, se funda en que miramos indicadores de autoestima incorrectos. ¿Qué indica que una persona realmente tenga una autoestima positiva y sólida? No es verse bien, ni caminar con la cabeza erguida, es la relación que se tiene con uno mismo, esa que nadie ve y nadie escucha, sólo usted. La verdadera autoestima existe en el autodiálogo, por lo que es fundamental atender a lo que se dice a usted mismo y cómo se lo dice!

            Amar a otros y a uno mismo no debiera tener ninguna diferencia, estoy segura que religión aparte comprende el sentido y sabiduría del mandamiento católico “Ama a tu prójimo como a ti mismo” no dice que lo ame más! Tampoco que lo ame menos, dice que lo ame igual y el amor se traduce en acciones concretas y estables. Pensemos de la siguiente manera: su mejor amigo/a, es una persona que usted quiere, probablemente le conoce lo suficiente y podría enumerar tanto sus cualidades como sus defectos, sin embargo usted ha decidido sentir amor por esa persona y por tanto le brinda su apoyo, le impulsa, motiva, escucha, atiende, cuida, celebra sus triunfos y se lamenta de sus derrotas, todo siempre de forma amorosa. Así es como podemos desarrollar una autoestima positiva y sólida. Relacionándonos con nosotros mismos como lo hacemos diariamente con nuestro mejor amigo/a. Por tanto, dígase cosas, sinceras en sus pensamientos, que son tan cariñosas como las que le dice a quienes ama, perdónese, sea compasivo con usted como lo es con otros, tírese flores, de vez en cuando y cuídese en todo sentido, física y emocionalmente. Tenga gestos hacia usted, ¿por qué? ¡Porque se los merece!


           

      Por último, la aceptación es fundamental. Hay aspectos de usted que le agradan y otros que rechaza, la tarea es integrarlos en un todo que se acepta, tal como lo hacemos con las otras personas que queremos. Complementario a esto, usted puede trabajar en esos aspectos que rechaza, pues siempre se puede ser y estar mejor.

martes, 6 de agosto de 2013

Columna Junio CM: "Aprender de la experiencia de otro"

Cuando era una adolescente, mi madre, mujer sabia, me dijo: “Existen tres tipos de personas, las que solo aprenden de su propia experiencia, las que aprenden de su  experiencia y además de las experiencias de otros y los que nunca aprenden nada…yo quiero que también aprendas de otros”

Es delicado cuando se habla de otros, porque no debemos tomarnos la atribución de emitir juicios (aunque lo hacemos por naturaleza y con frecuencia) por eso es conveniente preguntarse cuándo y cómo es apropiado hablar de otros. Integrando las ideas de tres fuentes diferentes: lo que dijo mi madre, lo planteado por la comunicación efectiva: la opinión se da sólo cuando se la piden, más el propósito de vida declarado por el autor australiano Mathew Kelly: “Convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos”, he llegado a la conclusión de que podemos hablar de otros cuando el fin es aprender y no enjuiciar. Difícil tarea a la que le desafío en esta columna. Lea con atención la historia real que le contaré, y toda vez que comience a emitir un juicio, frénelo y no lo termine. Veremos al final si es de las personas que logra aprender de la experiencia de otros.

Un joven en sus veinte y tantos, conoce a una chica, ambos universitarios y del mismo medio, tienen química, comienzan a compartir y  al cabo de unas semanas nace un tipo de romance muy común en nuestros tiempos, sin nombre, sin límites, todo más bien ambiguo. Luego, van de visita el uno a la casa del otro, conocen a sus respectivos padres, salen, más nunca se muestran en público como pareja, o sea inexplicablemente tienen una relación con intimidad sexual, pero oculta. Ella declara pocos sentimientos, él también, pues teme que no sea recíproco y no quiere ahuyentarla ni presionarla, pasan así un par de meses. Dado que la relación parece no prosperar, terminan. Un mes y medio después, ella lo busca y él la acepta, pues tiene sentimientos hacia ella. Pasan eventos que le van dando señales confusas a él, ella sale los fines de semana con sus amigas y no lo invita, pero sí lo invita a compartir con su familia. Pasan otros meses más y ella decide poner término a la relación, despidiéndose en un último encuentro amoroso. Él le preguntó si tenía sentimientos por alguien más, ella dijo que no. Confundido y triste trata de elaborar esta experiencia. Una semana después la ve a ella muy abrazada con un hombre. Ella había iniciado una relación abiertamente con otro.

Es probable que su cabeza esté repleta de juicios ya y ni si quiera se haya dado cuenta, déjelos a un lado y vamos a lo nuestro: el aprendizaje (que es un cambio). Puede que usted o alguien cercano a usted alguna vez haya estado en el lugar de él, o en el lugar de ella. ¿Qué nos lleva a quedarnos en relaciones insatisfactorias?, ¿Dónde radica el temor a pedir un mínimo de definición en una relación amorosa?, ¿Qué podemos esperar de alguien que elige ocultar la relación, a pesar de que ambos son solteros?, ¿Hasta qué punto somos capaces de cuidar al otro y sus sentimientos?, ¿Cuán conveniente es quedarse en una relación por la esperanza de que podría ser mejor?, ¿Cuánto daño podemos causarle a alguien que nos ha querido bien?,¿Cuáles son las cualidades que se están valorando del otro?, ¿Qué nos lleva a tener relaciones ambiguas y sin límites?,¿Cuán capaces somos de ser honestos y decir lo que queremos y ofrecemos?

Cuando escuché con atención esta historia, confieso haber sentido mucha rabia, principalmente porque sentí que él no merecía la falta de cuidado con la que se le había tratado, sobre todo considerando lo correcto y amoroso que había sido, sin ser perfecto, porque nadie lo es y de seguro hubo cosas que él también pudo haber hecho mejor.

¿Qué aprende usted de esta historia? Yo, que las palabras escuchadas de una psicóloga en una charla hace varios años atrás son muy ciertas: si va a elegir pareja, preocúpese de que tenga un buen vínculo con la madre. Cuando le pregunté a él, qué había aprendido de esto, me dijo varias cosas, y la que más me gustó fue: “Escuchar más a mi mamá”. Me quedo con la pregunta de si ella aprendió algo… mi intuición es que va a aprender, pero de la relación actual.


Los patrones de comunicación y formas de relacionarse se traspasan de una generación a otra y tienden a repetirse, si bien pueden ser cambiados, sin terapia es menos probable y más difícil. Mire qué patrón tiende a repetir y evalúe cuál es conveniente modificar, no sólo por usted, sino también por otros, puede que esté causando daño y no tenga ninguna conciencia de ello.

lunes, 1 de abril de 2013

Columna CM Marzo: "Mi relación conmigo"


     Es saludable echarse de menos en una relación. Cuando por circunstancias de la vida, dejamos de ver pareja, amigos o familiares, en la mayoría de los casos se abre un espacio para extrañarse mutuamente y el sabor de ese amor es aún más dulce, pero hay una persona de quien nunca nos podemos alejar: nosotros mismos, por esa razón se hace imprescindible cuidar esa relación tanto o más que las otras y no es un hábito que se inculque lo suficiente.

     
Dicen que el peor enemigo es el que llevamos dentro. Muchas veces el problema no está en los hechos concretos que ocurren, si no en la vivencia construida a partir de lo que sentimos y pensamos. Si la voz interior habla poco, dice mentiras, niega, minimiza o maltrata… la vida se torna más adversa. Un punto importante entonces es cada cierto tiempo chequear esta relación y la calidad de la comunicación que tiene el “yo” con la propia existencia.

      Una de mis clientes de coaching escolar tenía este clásico hábito de decir: “¡Ah! ¡Pucha que soy tonta!” (con un dejo de rabia), cada vez que cometía un error haciendo un ejercicio de matemática. Yo le dije que si ella se maltrataba y yo tenía que ser testigo de eso, entonces yo también me maltrataría y me golpearía la cabeza contra la mesa. A ella le pareció muy chistoso y hasta un poco ridículo, pero lo hice (ella se decía tonta y yo hacía el amago de golpearme la cabeza) Le sugería que cambiara las palabras, por ejemplo: “pucha que soy distraída” Como era de esperar ella no quería que yo me maltratara delante de ella y decidió cambiar las palabras. Ahora cuando se equivoca, no sólo dice “pucha que soy distraída” (con tono teatral) si no que se ríe. Este cambio en el lenguaje introduce una forma más amable de relacionarse consigo mismo.

        Tal vez podríamos emplear algunos criterios generales para evaluar la relación de uno con el sí mismo, tales como: ¿soy amable?, ¿Respetuoso/a?, ¿soy paciente?, ¿Perdono?, ¿Soy honesto/a? (cada pregunta termina con un conmigo mismo) A veces los otros nos tratan mucho mejor de lo que nosotros nos tratamos a nosotros mismos.

          Hace uno días un conocido me preguntó qué podía hacer para ayudar a su polola, ya que ella siempre “se tira para abajo” y eso le frustra. Él, por más que la quiera no puede modificar lo que ella siente, es ella la que debe mirar la relación que tiene consigo misma. No es tarea del otro confirmarnos, ¡es tarea de uno! Y además de que al otro no le toca eso, darnos el amor que no somos capaces de brindarnos a nosotros mismos, es agotador y puede terminar destruyendo la relación, porque se hace muy difícil querer a alguien que nos e quiere a sí mismo. 
          
        Hay que “quererse a sí mismo” y todos entendemos esas palabras y podemos asentir confirmando esa idea casi como una verdad universal. Sí, es muy importante quererse, pero ¿lo hacemos? Esto no hay que confesárselo a otros, esto es una confesión interna, usted es quien verdaderamente sabe cuánto y cómo se quiere, independiente de lo que se vea desde afuera. Si usted siente que se quiere poco, claramente es conveniente modificar eso y comenzar a generar cambios desde adentro, para aprender a amarse. Ahora, ojo que amarse no es inflarse el ego, no se trata de decirse cosas lindas y ya. Para amarse a sí mismo, se requieren los mismos elementos que en cualquier otra relación: conocimiento, intimidad, confianza, respeto, honestidad, contención, capacidad de perdonar, apoyo incondicional, etc. Pero por alguna razón parece ser más fácil brindarle esto a otros.

         Es de conocimiento popular la frase “si no te quieres tú, como te van a querer otros” y lo que pasa es que la identidad personal se construye en la infancia  a partir de la premisa inversa y darla vuelta en la vida adulta es una tarea de alta complejidad y ¡suma relevancia! Porque finalmente llegamos a entender que mientras mejor sea la relación de uno consigo mismo, mejores serán efectivamente las relaciones que construyamos con otros.
                
            Como padres y/o profesionales que trabajamos con niños y adolescentes, debemos tener presente que podemos contribuir a la felicidad de los otros si les guiamos en este camino de aprender a aceptarse y amarse a sí mismo. No basta con que amemos a nuestros hijos, debemos ayudarlos a que ellos logren amarse también.

           

        Cuando ocasionalmente cometo el error de decirme tonta en voz alta, mi hijo (14) me pone la mano en el hombro y me dice: “Mamá, no eres tonta, estabas distraída”. Yo sonrío feliz, porque entiendo que él ha aprendido eso y yo se lo ensené.

lunes, 18 de marzo de 2013

Catapensamientos 26


  • No se puede comprar una buena parka cuando se tiene frío, entonces aprenda a pasar el frió de otra manera!
  • Ser feliz no es algo que a uno le pasa, es algo que uno hace y por eso es como cualquier trabajo: requiere compromiso, dedicación y perseverancia.
  • La persona que "aprieta tus botones" es un aporte en tu vida, porque te brinda el desafío de ser mejor y desplegar tus recursos.
  • Aceptar la situación a la que llevas tiempo resistiéndote, te libera y curiosamente duele menos.

jueves, 7 de marzo de 2013

Columna CM: Ellas ven/ellos ven


Ese huevito quiere sal - le dije a un amigo, después de ver la interacción que tuvo con una mujer y me dijo “No, nada que ver” Me tomé los siguientes 5 minutos para comentarle lo que yo había visto en el comportamiento de ella que decía a gritos que se sentía atraída hacia él y que le estaba coqueteando. Él de verdad no lo veía, pero cuando se lo mostré sonrió y asintió, digamos que le cayó la teja y me confesó que realmente no se daba cuenta, yo le dije – Quizás cuántas oportunidades has dejado pasar ¡de puro pavo!. Uno conoce su género, pero siempre es conveniente saber más acerca del otro. ¿Qué sabe usted del sexo opuesto? Habrá algunos que sienten que tienen un Magíster en el tema y otras personas que reconocerán que saben bien poco, lo que finalmente importa no es lo que ud. cree que sabe si no cómo efectivamente le va relacionándose con los del sexo opuesto.

No es nuevo esto de que hombres y mujeres interpretamos la realidad de maneras diferentes, lo relevante es hacer algo nuevo con esta información que es vieja, tal vez revelar secretos sin sentido (el sexo opuesto no es el enemigo), desmitificar y compartir información de forma solidaria, porque a todos nos conviene ¡saber más del sexo opuesto! En esta oportunidad lo vamos a enmarcar específicamente en el momento previo a la primera cita, en el escenario de una relación de pareja en potencia.

Nali y Nacho (ambos mayores de 30) tienen una amistad que contempla asesorarse mutuamente cuando de relaciones se trata.  Nali le cuenta a  Nacho, que ha conocido a un hombre que le atrae. Él se le ha acercado a conversar en el gimnasio en dos oportunidades, se saludan y sonríen con frecuencia, ambos son coquetos. Ella ha decidido esperar a que él haga algún movimiento como agregarla en Facebook o de frentón que le pida su número de teléfono y la invite a salir. La última vez que hablaron, Nali percibió que el hombre había sido un tanto indiferente. Nacho le dijo a Nali que tome la iniciativa, ella le contestó que no corresponde y que a los hombres realmente no les gustaba eso. Nacho se enojó y le dijo: “No trates de pensar como hombre, tú no sabes lo que le gusta o no a los hombres”. Tal vez la posibilidad de éxito está justamente en ese punto, en que las mujeres podamos eventualmente pensar y sentir como hombres y los hombres; como mujeres. Nacho propuso que tal vez el hombre no era soltero y Nali se dio cuenta que no lo había pensado, claro ella estaba pensando como mujer. Unos días después, se enteró que el hombre efectivamente tenía pareja. Tener conversaciones con personas del sexo opuesto te ayuda a pensar como piensan ellas/ellos.

Otro fenómeno común, es el de un hombre encantador que se muestra interesado en un mujer y ella recibe, acepta, va cuando la invita y a la hora de los “¿qué hubo?” ella dice que sólo lo ve como amigo, sin duda ¡muy frustrante!.¿Qué es lo que pasa en esos casos? Lo fundamental es no exponerse (sea hombre o mujer), ya que esas experiencias disminuyen la autoestima y eso a su vez hace a una persona menos atractiva y se genera un círculo vicioso. En otras palabras no tienda la toalla si no está en la playa y recuerde que una golondrina no hace verano. Por ejemplo, que una mujer salga con un hombre (a comer, a bailar, al cine) no significa que necesariamente ella se sienta atraída hacia él. Por otra parte, si tú como mujer te sientes interesada en un hombre y tienes dudas de si le atraes o no, es simple: un hombre cuando está interesado en una mujer se moviliza y punto. Otro ejemplo, si conversas con él y no te ha preguntado tu nombre, con todo respeto, no está interesado (aún, tal vez más adelante sí)  o si estás conectada (a Facebook o gmail) y no te habla,  ¡no es porque no tenga teclado! Sencillamente no está interesado y sale más barato aceptar ese hecho, en vez de invertir enormes montos de energía en construir otras explicaciones para esa realidad.

La perspectiva de género no es un concepto teórico o una corriente desarrollada por las ciencias sociales solamente, es una mirada útil, realista, necesaria y eficiente para relacionarnos mejor en la vida social cotidiana y evitar pasar malos ratos por desinformación y lecturas erradas. Si un hombre busca a una mujer, es porque está interesado. Si una mujer acepta salir con un hombre, puede ser que ella efectivamente sólo lo esté mirando con ojos de amiga, así de diferente somos, por lo mismo parece que vale la pena aprender nosotras a pensar como hombre y ustedes a pensar como nosotras.

martes, 29 de enero de 2013

Columna CM "Un nuevo pecado: el exceso de amor a los hijos"


La psicología como ciencia social, durante años ha estudiado y presentado teorías con explicaciones sobre los efectos dañinos de la falta de amor y el abandono emocional, pero nada se ha dicho oficialmente de los efectos del exceso de amor, tal vez lo más cercano a este tema lo trata la reconocida psicóloga infantil Neva Milicic en su libro “Cuánto y cómo los quiero” en que hace mención de una maternidad y paternidad nutritivas.

En términos populares y con bastante rechazo se hace mención de los niños “malcriados” o como escuché hace poco, los niños “mal aprendidos” (porque en algunos casos no es que al niño sus padres no le hayan enseñado, es que el niño sencillamente no aprendió) pero no es lo mismo un niño mal criado que un niño que ha recibido un exceso de amor.
Se podría decir que un niño mal criado es un niño regalón, consentido, que recibe todo lo que quiere, cuándo quiere y cómo lo quiere. Es un niño muchas veces tirano, que manipula a sus padres, quienes se desviven por su bienestar o sencillamente quieren que los dejen tranquilos. En ocasiones es una especie de Rey, que ejerce una monarquía absoluta, cuya corte está formada por sus padres y todos los adultos significativos que giran a su alrededor, que buscan sólo gratificarlo. Lo que más pasa es que a estos niños pocas personas los soportan, pueden ser mal amados y están lejos de sentirse amados, especialmente cuando la ausencia emocional de los padres es compensada con cosas materiales. ¿Se ha dado cuenta que siempre son los hijos ajenos?…  las pocas veces que he escuchado a una madre o un padre decirlo de sus propios hijos, lo hace con los ojos apuntando al cielo, como si fuera responsabilidad de ¡quién sabe quién!

En el exceso de amor, curiosamente puede haber un poco de límites impuestos por los padres, incluso los niños pueden desarrollar cierta tolerancia a la frustración, con alguna capacidad para postergar el placer y control de impulsos. Son niños que se sienten profundamente amados y pueden ser bien tolerados por otros, ahí no está el problema, el problema no es tanto para otros, como para ellos mismos, porque no logran desarrollar carácter, por tanto no hay ni voluntad ni capacidad para perseverar en una tarea. Niños demasiados amados, son aquellos cuyos padres le dan demasiadas veces en el gusto y evitan enfrentarlos con la adversidad y amargura propias de la vida, les hacen todo fácil cada vez que pueden y le ponen un colchón antes de que caiga, ¿por qué? ¡Porque los aman! Pero, flaco favor, el resultado es cero carácter. En otras palabras, la consecuencia del exceso de amor, es dejarlos desprovisto de la herramienta que les permitirá enfrentar la vida, ¡es dejarlos sin escudo!. Un niño mal criado puede tener incluso más carácter que uno que recibió exceso de amor.

¿Qué tipo de padres son los que están detrás? Probablemente unos que buscan consciente o inconscientemente reparar su propia historia de carencias afectivas y si ha habido una separación o pérdida y es una familia monoparental, más se busca compensar con este exceso de amor. Se confunde la finalidad de ser padres y se comienza a creer que porque los amamos, debemos hacerlos felices siempre. Un psicólogo italiano especialista en familia declaró en su conferencia que la finalidad de los padres no es hacer felices a los hijos, sino ayudarlos a desarrollar las herramientas que les permitirán ser felices en su vida adulta.

¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo de un niños que recibió exceso de amor?. Resulta interesante proyectarlos en el tiempo y mirar la forma en que enfrentan la vida. Un padre le compra un auto a su hijo en cuanto cumple 18 años, sin embargo no toleran estar juntos en el mismo lugar; al hermano, le compra unas poleras de E.E.U.U porque era lo que quería, con ese hijo es cercano. En otro escenario, un universitario decide trabajar como garzón todo el verano para ahorrar, porque quiere un auto (y creo que su padre tiene los medios para comprárselo). Hay estilos parentales muy diferentes detrás, en estos tres ejemplos podemos ver un hijo mal criado, uno demasiado amado y uno bien amado. Queda en evidencia cuál de los tres desarrolló carácter.

El exceso de amor como sentimiento no es el problema. Podemos amarlos infinitamente, pero ese amor, en el ejercicio cotidiano de nuestra parentalidad, debemos aprender a regularlo. Es como tener mucha agua para regar las plantas; le damos lo necesario para funcionar bien, no la inundamos, porque le hacemos daño. Mis palabras favoritas hoy son: “resuélvelo tú, tú puedes, confió en ti”, “lamento que no te guste, lo tendrás que hacer igual”, “más tarde” y “no”, porque son las palabras que construyen el dimmer (aparato que gradúa la intensidad) que permite regular todo el amor que se tiene por ellos, para ¡amarlos bien!

lunes, 7 de enero de 2013

Catapensamientos 25


  • A veces, una persona dice que te quiere ver, cuando en realidad lo que quiere es que tú le veas.
  • Si la ausencia de una persona empobrece tu vida, entonces esa persona es tu amigo/a
  • Si te das cuenta que tu madre siempre tiene la razón, aún es tiempo para comenzar a escucharla!
  • Dado que toda conducta comunica, no escuches tanto las declaraciones, escucha los actos del otro, que gritan fuerte!

viernes, 4 de enero de 2013

CM Diciembre: "Aprender a elegir pareja"


Comiendo con un amigo (49), me contaba su última experiencia de pareja. Ella nunca quiso formalizar, decía que no quería nada serio, porque no estaba lista para tener una relación. Él, puso todo de su parte, con la esperanza de que ella en el camino desarrollara apego, la invitó a comer, al cine, a buenos aires, etc., pero ella nunca declaró afectos y cuando salían con más personas, luego de varios meses juntos, lo presentaba como un amigo. Él se dio cuenta de que eso no era lo que quería e intentó varias veces terminar, sin embargo me confesaba que su necesidad de no estar solo era más grande, por lo que volvía a buscarla, tratando de no esperar nada de ella, aunque no le resultaba. Se repetía todo de nuevo una y otra vez. Lo pasó pésimo y se quedó con la sensación de que salió con nada de esa relación. La pregunta que uno se puede hacer como oyente o lector de una historia así es ¿cuál criterio se usó aquí para elegir pareja?

Atenta a la experiencia de otros, mi madre me contó otra historia que llamó mucho mi atención. Él (26) se enamora de ella. La invita a vivir a su casa,  con su madre. Luego de un año o algo así juntos, ella le es infiel y él la descubre. Terminan. Fue vox populi, él quedó muy mal después de la ruptura. Tiempo después se reencontraron, volvieron y quiere vivir con ella otra vez. Ahora… piense que es su hijo/hija el de esta historia. La pregunta natural es ¿por qué? ¿por amor?

Él (38) buen mozo, profesional, separado, dos hijos. Se enamora perdidamente de una mujer  “florero”, que no trabaja ni le gusta ser dueña de casa, para colmo ¡ni si quiera es amorosa con él! Una vez su hijo estaba enfermo, llegaban de un viaje y ella le dijo “Tienes que ir a comprar algo para que coman los niños, porque yo no voy a cocinar” y él muere por ella.

Lo papas nos ocupamos de que nuestros hijos desarrollen diversos aprendizajes, por ejemplo; que aprendan modales en la mesa, que aprendan a respetar al otro, que aprendan a estudiar, etc. Si embargo un aprendizaje que es sumamente importante en la vida parece que no fuera tarea de los padres; ayudar a que nuestros hijos aprendan a elegir pareja.

Hace unos días debatiendo este tema con un persona, me dijo: “Hay que elegir con él corazón” a lo que yo respondí: Cuando tu hija llegue a la casa, con un motoquero, chascón, que no trabaja, toma mucha cerveza, fuma marihuana y le es infiel, pero ella está perdidamente enamorada de él, ¿seguirás pensando que la elección de pareja se hace sólo con el corazón?

Conversando con una amiga, entre sollozos, me pregunta: “Por qué no he podido encontrar pareja y tener una relación sana” y yo que conozco su historia, le pregunté “¿y cómo podrías haberlo hecho? ¿Desde dónde? Si no hubo modelo, si no se generaron las instancias para aprender bien. Porque ese el tema, todos aprendemos a elegir pareja, el punto es aprender a elegir bien. Y si en algo podemos estar de acuerdo todos los papas del mundo, es que deseamos de todo corazón que nuestros hijos elijan bien.

A veces las personas dicen que es mala o buena suerte. Yo creo que son buenos o malos aprendizajes. ¿Cómo le enseñaron a usted a elegir pareja?,  ¿alguien le enseñó?,  ¿considera que es algo que se debe aprender? De ser así, ¿quiere ayudar a sus hijos a lograr ese aprendizaje?, ¿se puede? Y lo más importante ¿cómo?

Es probable que las personas de los relatos tengan algo en común, han hecho elecciones que de una u otra forma parecen perjudicarlos y puede que el problema radique en los criterios de selección, en aquellos puntos del “chekc list” que están en el top five y claramente “que ame bien” no es uno de ellos.

Tan importante como elegir bien a quien amar, es saber amar y reconocer cuando se es bien amado. Tal vez una posibilidad está en tomar ese camino. En la medida en que nuestros hijos conozcan y experimenten que el amor no se verbaliza, si no que se actúa, que el amor es cuidado y respeto que en suma el otro hace (no sólo dice)… tal vez, con esas experiencias, aumentemos la posibilidad de que salgan al mundo a buscar justamente lo que tuvieron. Para que, si se llegan a  encontrar en una relación en donde son mal amados, les genere extrañeza y rechazo natural y se alejen de esa relación, porque en el fondo saben que ser bien amado es otra experiencia, completamente diferente.