Las personas que
están solteras, han elegido estarlo. Sí, no es un accidente y no siempre
significa necesariamente que no quieren estar en pareja, pero sí significa que
no quieren estar mal emparejados. La gente tiende a concluir que si alguien
está soltero es porque no ha encontrado nadie que lo quiera y olvidan que en
realidad “a nadie le falta Dios” y todo el mundo “tiene perro que le ladre”.
Estamos
familiarizados con el dicho popular “mejor solo que mal acompañado”, pero lo
cierto es que para llegar verdaderamente a aplicar esa máxima se deben tener
resueltas tres grandes áreas personales: seguridad en sí mismo, autoestima y
autorregulación emocional, para lo cual hay que recorrer un camino, que a veces
para unos es de un par de cuadras y para otros son cientos de kilómetros.
Sostengo que la mayoría de las personas en realidad elige funcionar bajo la
contraparte de dicha máxima: Mal acompañado, para no estar solo (que no es lo
mismo que estar con una persona mala, no confundir) que se sustenta en el
famoso “peor en nada”, cuando en realidad es: ¡mejor es nada!
Con muchísima
frecuencia, dentro y fuera de la consulta, escucho relatos de hombres y mujeres
que están en relaciones que no los satisfacen, relaciones que no prosperan, que
parecen sacar lo peor de cada uno, relaciones en las que si bien puede haber
algo de amor, en suma no son felices y
eligen asumir los costos de quedarse en esa mala relación, pues consideran que
los costos de estar soltero son más altos, pero se equivocan.
Una mujer buena moza
y con muchas cualidades, sufre porque el hombre con el que está, es casado y
viene su segundo hijo en camino. Un hombre separado en sus 50, sufre porque
está con una mujer que tiene adicción al alcohol y la marihuana, tiene
arrebatos, inestabilidad emocional y con frecuencia lo maltrata. ¿Son sanas
este tipo de relaciones? Categóricamente no y ellos lo saben, sin embargo no se
salen de ahí. Tal vez le suena familiar este tipo de situaciones, puede que incluso
se considere como normal tener al menos una vez en la vida una relación insana
y todo se explica erradamente desde el amor, y la respuesta espontánea típica
es que permanecen ahí porque están enamorados. El problema es que parece ser
que el amor que le tienen al otro, está por sobre el amor a sí mismos y este
tipo de relaciones se vuelven adictivas.
La reciprocidad en el
amor es fundamental. Amar, pero también sentirse amado. Si el otro no está en
condiciones de asumir un compromiso con la relación, si el otro no es capaz de
tratarse bien a si mismo, ¿cómo va a poder amar al otro? No puede y no lo hace.
Las dos situaciones (y tantas otras que tal vez ud pueda recordar) no tienen
posibilidad de un amor recíproco, por lo que la experiencia que viven es la del
desamor. No se trata de culpar al otro, si no de asumir que si el otro nos hace
daño es porque nosotros nos ponemos en esa situación, tal como lo resume este otro
dicho popular “la culpa no es del chancho, si no de quien le da el afrecho”
No se trata de exigir
o demandar que se nos respete, sino más bien de respetarnos a nosotros mismo.
Identificar bien qué es lo que queremos, qué es lo que no queremos, qué
estamos dispuestos a sacrificar y que no, qué vamos a tolerar y qué será
sencillamente inaceptable. El error está en buscar afuera el amor que primero
debe emanar desde dentro. Estas personas están en esas relaciones porque no se
están amando a sí mismos.
Está columna busca
generar consciencia de si funciona bajo la máxima de “mejor solo que mal
acompañado” o “mal acompañado, para no estar solo”. Si está en la primera
situación, debe sentirse orgulloso, porque ha elegido el camino difícil, más le
permite concluir que se ama a sí mismo lo suficiente como para no aceptar
cualquier relación. Si toca que está funcionando bajo la segunda máxima, este
es un buen momento para racionalizar y encausar sus sentimientos y emociones,
pues ha elegido un camino aparentemente más fácil, pero tremendamente peligroso
y dañino para Ud.
LECCIONES DEL DESAMOR
Ø No se sufre de amor.
Eso dice mi madre. El amor es entrega y eso no duele. Amar es un gesto
voluntario de entrega hacia el otro. Nace y es imparable, debe ser expresado.
Sufrimos cuando el amor no es recíproco.
Entonces no es amor.
Es solo el ego herido.
Duele que el otro no ame, porque nos sentimos rechazados, depositamos
todo nuestro valor como persona en ese punto: que el otro nos quiera para sí y
si no nos quiere, sufrimos!
Si el otro no ama, es simple, debo
aceptar su decisión y dejar de amar, no tiene por qué doler.
Es cierto que si se ama a alguien, se quiere su felicidad.
Entonces si quiero al otro para mí, eso no es amor y no es amar. Si el
otro ha decidido que su felicidad no es a tu lado, entonces solo queda desearle
que ¡esté en lo correcto!
Ø
No se mendiga amor
Jamás se debe pedir amor.
Jamás se debe presionar al otro para que nos ame.
Jamás se le debe preguntar al otro “me amas?”
Porque en eso se nos va la dignidad y nos sentimos pordioseros del amor.
El amor no se pide, no se ruega, no se busca, no se gana, solo se
recibe, se valora y se agradece.
Si no llega de quien esperamos, es porque no hay, no existe y no está.
Ø
Aceptar lo evidente y
escuchar tu intuición
Todas las respuestas las tenemos dentro.
Hablamos con otros y pedimos opiniones, con la esperanza de que lo que
sabemos no sea así, pero lo que sabemos interiormente es lo evidente.
La intuición sabe y grita, pero somos porfiados y nos resistimos a su
voz.
Nos engañamos y justificamos, interpretamos alejados de la realidad.
Mira los hechos. Escucha sus actos, por sobre sus palabras. Ahora te das cuenta que
siempre supiste y lo supiste desde el principio.
Ø
Amar a medias es lo
mismo que no amar
¿Hay gestos del otro que comunican amor y otros no? Sientes que su
compromiso con la relación es a medias? ¿Sólo te sientes bien amado a veces?
Mmm… entonces te aman a medias y amar a medias es lo mismo que no amar. Y si no
te aman, es conveniente salir de ahí de una vez.
Ø
Identifica lo que sabes
que realmente mereces y no aceptes menos
¿Sabes que mereces más de lo que recibes? Entonces no aceptes menos y
retírate. Eso es amarte bien a ti mismo. ¿Te ofrecen algo a medias? Ambiguo,
mediocre, de poco compromiso y ¿económico en términos emocionales para el otro?
¡Entonces sal de ahí! Sal corriendo, porque en poco tiempo podrías llegar a
creer que eso es lo que mereces (y por eso es lo que tienes), lo que es peor,
podrías llegar a creer que eso es lo mejor que puedes tener y terminar
quedándote en esta relación, que realmente no te hace mejor persona y en la que
hace tiempo que ya no eres feliz, porque inconscientemente crees que no existe
algo mejor, ¡cuando sí existe!



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