miércoles, 16 de julio de 2014

Columna Febrero 2014 Life Magazine: Mal acompañado, para no estar solo



Las personas que están solteras, han elegido estarlo. Sí, no es un accidente y no siempre significa necesariamente que no quieren estar en pareja, pero sí significa que no quieren estar mal emparejados. La gente tiende a concluir que si alguien está soltero es porque no ha encontrado nadie que lo quiera y olvidan que en realidad “a nadie le falta Dios” y todo el mundo “tiene perro que le ladre”.

Estamos familiarizados con el dicho popular “mejor solo que mal acompañado”, pero lo cierto es que para llegar verdaderamente a aplicar esa máxima se deben tener resueltas tres grandes áreas personales: seguridad en sí mismo, autoestima y autorregulación emocional, para lo cual hay que recorrer un camino, que a veces para unos es de un par de cuadras y para otros son cientos de kilómetros. Sostengo que la mayoría de las personas en realidad elige funcionar bajo la contraparte de dicha máxima: Mal acompañado, para no estar solo (que no es lo mismo que estar con una persona mala, no confundir) que se sustenta en el famoso “peor en nada”, cuando en realidad es: ¡mejor es nada!

Con muchísima frecuencia, dentro y fuera de la consulta, escucho relatos de hombres y mujeres que están en relaciones que no los satisfacen, relaciones que no prosperan, que parecen sacar lo peor de cada uno, relaciones en las que si bien puede haber algo de amor,  en suma no son felices y eligen asumir los costos de quedarse en esa mala relación, pues consideran que los costos de estar soltero son más altos, pero se equivocan.


Una mujer buena moza y con muchas cualidades, sufre porque el hombre con el que está, es casado y viene su segundo hijo en camino. Un hombre separado en sus 50, sufre porque está con una mujer que tiene adicción al alcohol y la marihuana, tiene arrebatos, inestabilidad emocional y con frecuencia lo maltrata. ¿Son sanas este tipo de relaciones? Categóricamente no y ellos lo saben, sin embargo no se salen de ahí. Tal vez le suena familiar este tipo de situaciones, puede que incluso se considere como normal tener al menos una vez en la vida una relación insana y todo se explica erradamente desde el amor, y la respuesta espontánea típica es que permanecen ahí porque están enamorados. El problema es que parece ser que el amor que le tienen al otro, está por sobre el amor a sí mismos y este tipo de relaciones se vuelven adictivas.

La reciprocidad en el amor es fundamental. Amar, pero también sentirse amado. Si el otro no está en condiciones de asumir un compromiso con la relación, si el otro no es capaz de tratarse bien a si mismo, ¿cómo va a poder amar al otro? No puede y no lo hace. Las dos situaciones (y tantas otras que tal vez ud pueda recordar) no tienen posibilidad de un amor recíproco, por lo que la experiencia que viven es la del desamor. No se trata de culpar al otro, si no de asumir que si el otro nos hace daño es porque nosotros nos ponemos en esa situación, tal como lo resume este otro dicho popular “la culpa no es del chancho, si no de quien le da el afrecho”


No se trata de exigir o demandar que se nos respete, sino más bien de respetarnos a nosotros mismo. Identificar bien qué es lo que queremos, qué es lo que no queremos, qué estamos dispuestos a sacrificar y que no, qué vamos a tolerar y qué será sencillamente inaceptable. El error está en buscar afuera el amor que primero debe emanar desde dentro. Estas personas están en esas relaciones porque no se están amando a sí mismos.



Está columna busca generar consciencia de si funciona bajo la máxima de “mejor solo que mal acompañado” o “mal acompañado, para no estar solo”. Si está en la primera situación, debe sentirse orgulloso, porque ha elegido el camino difícil, más le permite concluir que se ama a sí mismo lo suficiente como para no aceptar cualquier relación. Si toca que está funcionando bajo la segunda máxima, este es un buen momento para racionalizar y encausar sus sentimientos y emociones, pues ha elegido un camino aparentemente más fácil, pero tremendamente peligroso y dañino para Ud.


LECCIONES DEL DESAMOR

Ø  No se sufre de amor.
Eso dice mi madre. El amor es entrega y eso no duele. Amar es un gesto voluntario de entrega hacia el otro. Nace y es imparable, debe ser expresado.
Sufrimos cuando el amor no es recíproco.
Entonces no es amor.
Es solo el ego herido.
Duele que el otro no ame, porque nos sentimos rechazados, depositamos todo nuestro valor como persona en ese punto: que el otro nos quiera para sí y si no nos quiere, sufrimos!
Si el otro no ama, es simple,  debo aceptar su decisión y dejar de amar, no tiene por qué doler.
Es cierto que si se ama a alguien, se quiere su felicidad.
Entonces si quiero al otro para mí, eso no es amor y no es amar. Si el otro ha decidido que su felicidad no es a tu lado, entonces solo queda desearle que ¡esté en lo correcto!

Ø  No se mendiga amor
Jamás se debe pedir amor.
Jamás se debe presionar al otro para que nos ame.
Jamás se le debe preguntar al otro “me amas?”
Porque en eso se nos va la dignidad y nos sentimos pordioseros del amor.
El amor no se pide, no se ruega, no se busca, no se gana, solo se recibe, se valora y se agradece.
Si no llega de quien esperamos, es porque no hay, no existe y no está.

Ø  Aceptar lo evidente y escuchar tu intuición
Todas las respuestas las tenemos dentro.
Hablamos con otros y pedimos opiniones, con la esperanza de que lo que sabemos no sea así, pero lo que sabemos interiormente es lo evidente.
La intuición sabe y grita, pero somos porfiados y nos resistimos a su voz.
Nos engañamos y justificamos, interpretamos alejados de la realidad.
Mira los hechos. Escucha sus actos, por sobre sus palabras. Ahora te das cuenta que siempre supiste y lo supiste desde el principio.

Ø  Amar a medias es lo mismo que no amar
¿Hay gestos del otro que comunican amor y otros no? Sientes que su compromiso con la relación es a medias? ¿Sólo te sientes bien amado a veces? Mmm… entonces te aman a medias y amar a medias es lo mismo que no amar. Y si no te aman, es conveniente salir de ahí de una vez.

Ø  Identifica lo que sabes que realmente mereces y no aceptes menos
¿Sabes que mereces más de lo que recibes? Entonces no aceptes menos y retírate. Eso es amarte bien a ti mismo. ¿Te ofrecen algo a medias? Ambiguo, mediocre, de poco compromiso y ¿económico en términos emocionales para el otro? ¡Entonces sal de ahí! Sal corriendo, porque en poco tiempo podrías llegar a creer que eso es lo que mereces (y por eso es lo que tienes), lo que es peor, podrías llegar a creer que eso es lo mejor que puedes tener y terminar quedándote en esta relación, que realmente no te hace mejor persona y en la que hace tiempo que ya no eres feliz, porque inconscientemente crees que no existe algo mejor, ¡cuando sí existe!




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