Partió el año escolar,
algunos van a primero básico y este año se les abrirá un mundo nuevo cuando
aprendan a leer, otros comienzan a despedir esta etapa y tiene los ojos puestos
en la gran prueba que darán a fin de año. El resto, sabe más o menos a lo que
va, entiendo que un nivel más trae mayor dificultad y exigencia.
Para
los que evaluaron el año anterior, este será un mejor año, pues habrán
concluido qué hay que hacer diferente y es posible que hasta se hayan fijado
algunas metas académicas concretas, que puede ser terminar con todas las
asignaturas “azules” o un determinado promedio general. Para algunos papás, las
notas no son importantes, y sólo quieren que para sus hijos ir al colegio y
hacer las tareas no sea una tortura.
El
año pasado, una amiga me acompañó a dejar a mi hijo al colegio. Cuando él se
bajó, ella se asomó por la ventana le
dijo: “¡Que aprendas mucho!” Me encantó su deseo. Ojalá que nuestros niños
aprendan mucho este año, por lo mismo, es importante distinguir aprendizaje de
estudio. Lo típico es decir: “Tienes que estudiar más este año” cuando en
realidad queremos decir “Hay que aprender más en el colegio y reforzar esos
aprendizajes en casa”
El
aprendizaje está definido como “Un cambio relativamente estable en el
comportamiento” por eso decimos que una vez que aprendemos a andar en
bicicleta, no lo olvidamos jamás, o una vez que aprendemos a hacer un queque o
a besar. Pero si algo deja de hacerse por muchos años, se olvida. Los aprendizajes
se deben reforzar, la memoria a largo
plazo requiere de repasos, como nos pasa con la letra de una canción que nos
gusta mucho, sabemos que la sabíamos, pero cuando la tocan, sólo logramos
cantar algunas partes. Estaba olvidado, pero eso no significa que no se haya
aprendido.
No se puede estudiar sin antes haber aprendido. Estudiar es una acción posterior y complementaria al aprendizaje. Por lo que es fundamental que su hijo, primero que todo sepa cuando ha aprendido y cuando no. En caso de no haber aprendido un contenido en el colegio y estar consciente de eso, en casa la misión es aprender, no estudiar. ¿Cómo se aprende en casa lo que no se aprendió en el colegio? Sin duda que la respuesta varía según el curso en el que está su hij@. Si está en un curso de la básica, va a requerir de mediación, es decir, ayuda. Que se la puede dar el padre, la madre, un hermano, una tía, un profesor particular y en algunos casos la abuela o la persona quien lo cuida. Si es de enseñanza media, el primer recurso a la mano es un compañero, ya que los pares tienen especial importancia en esa etapa y está el maravilloso recurso de internet. Como si esto no fuera suficiente, tiene al profesor de asignatura en el colegio, a quien debiera poder acudir con consultas la clase siguiente. ¿Cuál es el problema?, que la mayoría de los niños no sabe cuando no aprende y estudian, después los resultados son deficientes y los padres concluimos que no estudió realmente o que no sabe estudiar.
Así
como comentamos con nuestra pareja nuestro día laboral, para nuestros hijos es
muy conveniente comentar su experiencia escolar, pero no sólo lo que pasó en el
recreo, lo que pasó en cada asignatura que tuvo, porque en ese relato va a
surgir eso que no entendió y por ende no aprendió.
El
primer paso para aprender es entender y si alguien no entiende es porque
necesita que se lo expliquen de una manera diferente. Si el profesor no tiene
ese dato, no puede mediar el aprendizaje. Debemos enseñarles a nuestros hijos a
tomar consciencia de cuándo aprenden y explicarles que cuando no hayan
entendido algo, ¡es crucial declararlo! Que no tiene nada de malo y si les da
vergüenza, que busquen al profesor a solas o le pidan a un compañero solidario.
Estando
el aprendizaje fresco, estudiar es como lavarse los dientes, un trámite
indoloro, necesario, de corta duración y muy beneficioso, que implican
conductas concretas no muy complejas y ciertos materiales. La tarea compleja
realmente es aprender.

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