
La culpa no es del sapo, definitivamente la culpa no es del sapo (o de la bruja) sino de quien le da el afrecho. Tenemos que comenzar por asumir nuestra responsabilidad en las experiencias amorosas dolorosas, amargas o frustrantes que hemos vivido o estamos viviendo. La mala elección no es algo que a uno “le pasa” es justamente algo que uno voluntariamente ha decidido. Si no estás en la situación que quieres para ti, entonces es momento de mirar, preguntarse un par de cosas y tal vez cambiar de opinión.
Tengo una amiga que es una profesional inteligente, independiente, atractiva, femenina, divertida, de buena familia y soltera, que tiene una tremenda capacidad para amar y no anda con el traje de novia en la cartera, pero sí lo tiene en el closet… puede que ocasionalmente sea un poco insegura, compleja y neurótica, pero ¿no lo somos todas? En definitiva, ella es una mujer que calza 100% con el perfil del buen partido (me acabo de dar cuenta que yo y todas mis amigas calzamos con este perfil). Mi amiga ocasionalmente tiene encuentros amorosos con un sapo. Este sapo, que es guapo, nueve años menor y buen amante no le ofrece nada, nunca se sabe cuándo la va a llamar, nunca se sabe cuántos días se quedará en su departamento, ni cuando le hablará por MSN y digo esto porque a veces pasa una semana sin llamarla, se puede quedar dos días con ella en su depto, hacer vida de pareja y después conectarse al MSN y no hablarle. Ella espera pacientemente cual Penélope a que él reaparezca, piensa en él, recuerda los deliciosos momentos y añora nuevas vivencias, ella quiere poder quererlo sin temor a que se espante y que él la quiera ¡un poquito! (se conforma con esto) ¿Él?… él se quiere a sí mismo. Entonces, cuando ha estado con él yo la veo feliz, cuando él se pierde, ella lo pasa mal, después aparece otra vez y… ya está bueno. Francamente me provoca golpearla, pero no puedo, ¡la entiendo tan bien! Como el dicho norteamericano: “been there, done that” (he estado ahí, lo he hecho). Ahora ojo, el sapo es un sapo por sus faltas de cuidado, no por que no la haya querido a ella. Uno puede no querer y aún así ser considerado con el otro.
Tenemos que partir de la base que si una persona se entrega a medias, se compromete a medias y se comporta como si no le importaras, es porque realmente no está interesado(a) y por lo tanto NO TE CONVIENE, a no ser que tú andes buscando justamente eso: una relación a medias, sin embargo yo, que he conocido personas involucradas en relaciones a medias, nunca he visto que ambos involucrados sean felices. Ahora bien, El PROBLEMA es cuando a ti sí te interesa, sí te gusta, piensas en esa persona, quieres que pasen tiempo juntos y hasta estás considerando construir una relación de pareja con él o ella. Si miras hoy a quien te ha cautivado y te das cuenta que no están en la misma página, sal de ahí altiro, porque lo vas a pasar mal y el otro ni si quiera se va a enterar de que te hizo daño, porque nunca supo, porque nunca le importó. No te quedes ahí con la esperanza de que si te esfuerzas y le muestras lo mejor de ti, eventualmente se va a enamorar. Si al mes, máximo a los dos meses, esa persona no alucina contigo como tú con él/ella, sólo te quedan tres cosas por hacer: DAR VUELTA LA PÁGINA y las otras dos no importan.
En ocasiones, en el hermoso deseo de tener una pareja, de amar y ser amado nos perdemos y nos abandonamos. Si sabemos lo que buscamos, merecemos y queremos, ¿por qué aceptamos menos? ¿Por qué permitimos comprometer nuestro bienestar emocional a cambio de literales migajas de atención y cariño? Debemos saber mejor.