La disciplina es la actitud de las personas que acatan las normas que
rigen una actividad. Por lo general lo asociamos a personas rigurosas,
sistemáticas, ordenadas y responsables. La etimología de la palabra disciplina
es “discipulus”, que significa imponer el orden necesario para lograr un
aprendizaje, lo que tiene sentido con la asociación natural y colectiva que
hacemos entre disciplina y colegio o alguna institución de las Fuerzas Armadas.
Un buen ejemplo de la
disciplina en el amor me la dio una queridísima amiga. Ella me contó que con su
marido habían decidido no hacer más regalos “a ciegas” y que a principio de
año, cada uno entregaba su lista con los regalos que le gustaría recibir, que
incluían no sólo objetos si no también gestos, entonces a partir de esa lista
se hacían los regalos de cumpleaños, aniversario y navidad, asegurándose el
éxito, pero a la vez manteniendo el factor sorpresa. Es disciplina, porque
poner orden a la actividad de “amar al otro”
¿Tiene usted disciplina
en su relación de pareja? La generación que hoy está en sus treinta o cuarenta
se ha caracterizado por matrimonios que duran poco, si los comparamos con los
de la generación de nuestros padres y abuelos, claro que el tema no es
solamente no separarse, sino que estar en una relación que en promedio sea
buena.
Por cultura se nos
enseña que el amor es algo que se siente de manera espontánea y si lo
entendemos solo como un sentimiento, así como brota, muere. Pero si concebimos
que amar es una decisión, entonces tiene sentido que requiera de disciplina,
por lo que para tener éxito en una relación amorosa hay que trabajar con ahínco
y dedicación, así como lo hacen por ejemplo los deportistas.
El nadador Olímpico
estadounidense Michael Phelps, nada 7000 metros durante la mañana y luego tiene
preparación física, para volver a nadar en la tarde 6000 metros más. Rafael
Nadal no sólo juega tenis muchas horas al día, sino que además debe correr 200
y 400 metros, nadar y realizar ejercicios de flexibilidad y coordinación, junto
a una dieta estricta. El futbolista Cristiano Ronaldo realiza ¡3000 abdominales
diarios! Las bailarinas profesionales de ballet clásico sufren con callos
ampollas y deformidades en los dedos, porque adoptan una postura antinatural, la cual implica poner todo el peso del cuerpo en el primer dedo. El desgaste físico, el dolor, la entrega y la postergación de muchas
otras actividades y placeres, son parte de los sacrificios que hacen para
lograr lo que se han propuesto y ¡es admirable!
La disciplina en el
amor no tiene costos tan altos como los que les tocan a estos deportistas y los
beneficios son muchísimos. Tiene relación con la definición entregada al inicio
de esta columna, la actitud; también con la perseverancia y la capacidad
postergar. El deportista no entrena cuando tiene ganas, entrena a pesar de que
no tiene ganas. En el amor es similar, hay que ejecutar acciones dirigidas de
forma estable; disciplinada, tenga ganas o no, implica un esfuerzo. Realizar
gestos hacia el otro que mantienen vivo el “nosotros”, pero de forma consciente
y no “echarse en los laureles”. Tiene que haber un propósito explicitado que
sea el norte de ambos: hacer feliz al otro, crecer juntos, ser mejores personas
cada día, mantener la cercanía, resguardar la intimidad tanto física como
psicológica, etc. “Mantener encendida la
llama” apunta justamente a nutrir la relación de forma habitual, que no
significa hacer siempre lo mismo, pero es importante no esperar a que la relación
esté desnutrida para actuar.
La disciplina en el
amor será eficiente en la medida en que los miembros de la pareja sean personas
empáticas y entiéndase bien, la empatía no es “ponerse en el lugar del otro”
(porque eso es literalmente imposible), es predecir cómo el otro va a pensar,
sentir o actuar frente a determinada situación o conducta y si contribuye a la
felicidad del otro hacerlo, porque la felicidad del otro beneficia el
“nosotros”.
No lo piense mucho más…
vaya y sorprenda a su pareja con un gesto que no espere, que sea diferente,
inesperado y le haga sentir amado, la lógica indica que se va activar un
círculo virtuoso de reciprocidad. Y si le tocó recibir, agradezca, valore y ¡muévase!
No tiene que ser un regalo caro, puede ser una nota en el refrigerador, una
declaración refrescante, un chocolate debajo de la almohada o sencillamente
liberar al otro de una actividad que usted sabe, le resulta tedioso.
Existen muchas formas
de poner disciplina a una relación, la básica y fundamental tiene relación con
los límites de la relación, es por esto que muchas parejas hacen explícito el
acuerdo de exclusividad sexual. También se pueden explicitar “lo que no voy a
transar” y se pueden tomar acuerdos respecto de los hábitos de uno que molestan
al otro, realizar concesiones, esto los protege y evita conflictos. Otra forma
tiene relación con los ritos; hay matrimonios que para sus aniversarios siempre
se van el fin de semana y dejan a los niños con los abuelos, o parejas que van
de manera estable una vez al mes al cine, porque es algo en común que les
gusta. La llamada a una hora puntual, o el mensaje de buenos días y el de
buenas noches, también son disciplina. Para muchos esto es “rutina” y
automáticamente tiene un sabor amargo y connotación negativa, sin embargo el
tenista, el futbolista, la bailarina y el nadador, realizan la misma actividad
y lo siguen disfrutando, ¿Cómo lo hacen? Aman lo que hacen y eso es lo que los
mueve.
Tenemos la fantasía
errada de que las buenas relaciones de pareja son espontáneas y se mantienen
por sí mismas sin esfuerzo, pero en realidad son el resultado de un trabajo
consciente y dirigido, realizado por ambos.

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