Se
va al colegio y deja la lonchera con el almuerzo, a pesar de que estaba en la
mesa, al lado de la puerta y a la vista. Sale y olvida llevar sus llaves.
Reviso su mochila y encuentro una circular ¡del mes pasado! Un día "antes de",
recuerda que tiene que llevar esto o aquello. Llega a casa y me cuenta que tuvo
prueba de matemática, no sabía porque nunca lo escribió en su agenda. Le digo
cinco veces que se tome el “aradix” (medicamento para mejorar la atención) y me
dice “sí, altiro” y adivine: ¡se le
olvida!. Estás son algunas de las típicas experiencias que tenemos los padres
de niños con Déficit Atencional y seamos sinceros, ¡es muy frustrante!
Lo que les pasa no les pasa porque
sean malos, mal criados o flojos, les pasa porque tienen una condición
biológica que es para toda la vida, que implica un conjunto de características
(positivas y negativas). Esto se hace evidente cuando nosotros ponemos atención
y nos damos cuenta que no sólo se le olvidan las cosas que no le interesan…
también olvidan las cosas que les importan, por ejemplo que fueron invitados a
un cumpleaños.
Una mamá se lamentaba conmigo en
sesión, porque su hijo que está en 2º básico se sacó un 4,9 en una prueba de
matemática y me decía: “se equivocó en puras tonteras” y efectivamente, los
errores eran por no leer bien o dejar ejercicios incompletos porque se distrajo
un segundo y pasó al siguiente. Esas “tonteras” son los errores típicos de
niños con T.D.A y ellos también se dan cuenta.
Las personas siempre buscamos entender y parece ser que entender es una condición sine qua non para poder aceptar la condición del hij@, el problema surge justamente cuando se hace imposible entender. Instruirse acerca del T.D.A es una opción, pero si ya leyó y si los profesionales ya se lo han explicado, cada uno desde su especialidad (psicólogo y neurólogo) entonces es momento de cambiar la estrategia y pasar a ACEPTAR sin haber entendido, por el bien suyo, de su hij@ y el de la relación.
Si,
como padre/madre (profesor también), acepto que mi hij@ tiene esta condición
biológica, ciertas cosas dejaran de sorprendernos y pasaremos a esperarlas. Si
nos hacemos eficientes en predecir el comportamiento “olvidadizo e impulsivo”
de nuestro hij@ podemos ponernos creativos y comenzar a desarrollar diferentes
estrategias bastante eficientes en prevenir. Por ejemplo, yo le paso el aradix
en la mano y miro que se lo tome. Tal vez usted piensa “¡pero cómo! Ya no estoy
para eso, está muy grande…” Aquí es cuando las prioridades nos salvan y vale
tener presente que “locura” es hacer una y otra vez lo mismo y esperar
resultados diferentes. ¿Quiere cambios? Cambie de estrategia.
Lamento
decirle que se seguirá equivocando en “tonteras” en matemática y los olvidos
serán el pan de cada día, lo que nos queda es acompañarlos para que ellos mismo
vayan desarrollando estrategias eficientes que les permitan ser lo más
funcionales posibles, porque si a uno le frustra el T.D.A del otro, imagínese
lo frustrante que es para el que lo tiene.

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