lunes, 6 de agosto de 2012

Columna: "¡El Déficit Atencional de mi hij@ me frustra!"

           Se va al colegio y deja la lonchera con el almuerzo, a pesar de que estaba en la mesa, al lado de la puerta y a la vista. Sale y olvida llevar sus llaves. Reviso su mochila y encuentro una circular ¡del mes pasado! Un día "antes de", recuerda que tiene que llevar esto o aquello. Llega a casa y me cuenta que tuvo prueba de matemática, no sabía porque nunca lo escribió en su agenda. Le digo cinco veces que se tome el “aradix” (medicamento para mejorar la atención) y me dice “sí, altiro” y adivine:  ¡se le olvida!. Estás son algunas de las típicas experiencias que tenemos los padres de niños con Déficit Atencional y seamos sinceros, ¡es muy frustrante!

            Lo que les pasa no les pasa porque sean malos, mal criados o flojos, les pasa porque tienen una condición biológica que es para toda la vida, que implica un conjunto de características (positivas y negativas). Esto se hace evidente cuando nosotros ponemos atención y nos damos cuenta que no sólo se le olvidan las cosas que no le interesan… también olvidan las cosas que les importan, por ejemplo que fueron invitados a un cumpleaños.

Una mamá se lamentaba conmigo en sesión, porque su hijo que está en 2º básico se sacó un 4,9 en una prueba de matemática y me decía: “se equivocó en puras tonteras” y efectivamente, los errores eran por no leer bien o dejar ejercicios incompletos porque se distrajo un segundo y pasó al siguiente. Esas “tonteras” son los errores típicos de niños con T.D.A y ellos también se dan cuenta.

Las personas siempre buscamos entender y parece ser que entender es una condición  sine qua non para poder aceptar la condición del hij@, el problema surge justamente cuando se hace imposible entender. Instruirse acerca del T.D.A es una opción, pero si ya leyó y si los profesionales ya se lo han explicado, cada uno desde su especialidad (psicólogo y neurólogo) entonces es momento de cambiar la estrategia y pasar a ACEPTAR sin haber entendido, por el bien suyo, de su hij@ y el de la relación.

Si, como padre/madre (profesor también), acepto que mi hij@ tiene esta condición biológica, ciertas cosas dejaran de sorprendernos y pasaremos a esperarlas. Si nos hacemos eficientes en predecir el comportamiento “olvidadizo e impulsivo” de nuestro hij@ podemos ponernos creativos y comenzar a desarrollar diferentes estrategias bastante eficientes en prevenir. Por ejemplo, yo le paso el aradix en la mano y miro que se lo tome. Tal vez usted piensa “¡pero cómo! Ya no estoy para eso, está muy grande…” Aquí es cuando las prioridades nos salvan y vale tener presente que “locura” es hacer una y otra vez lo mismo y esperar resultados diferentes. ¿Quiere cambios? Cambie de estrategia.

Lamento decirle que se seguirá equivocando en “tonteras” en matemática y los olvidos serán el pan de cada día, lo que nos queda es acompañarlos para que ellos mismo vayan desarrollando estrategias eficientes que les permitan ser lo más funcionales posibles, porque si a uno le frustra el T.D.A del otro, imagínese lo frustrante que es para el que lo tiene.

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