Nunca voy a olvidar el día que un querido amigo me dijo: “Uno no siempre se casa con el amor de su vida” Algo se derrumbó dentro de mí, hasta ese momento algo así era inconcebible para mí.
En una estadística bastante doméstica, de cinco matrimonios de la generación de los 80, que se casaron como consecuencia de un embarazo no planificado: Tres están separados y con relación quebrada entre los ex; uno está junto, pero viven como si estuvieran separados y el otro está junto tan bien, que da gusto verlos. Casarse por hijo en camino tampoco es sinónimo de casarse con el amor de su vida, aunque es probable que en algunos casos sí.
¿Por qué inconscientemente creemos que en la vida hay un solo gran amor? Sonrio y me acuerdo de mi abuela Marta (97 años más cuerda que nunca) ella dice que el único amor eterno es el amor propio. Ahora, el amor de la vida, no necesariamente será eterno, pero ese es tema de otra columna.
Conversando del amor con otro psicólogo, llegamos a la conclusión de que los dos estábamos convencidos que uno tiene no una, sino varias medias naranjas, que podemos ir encontrando en las diferentes etapas de la vida. Entonces, si ya no tienes a tu media naranja ten presente que eventualmente encontrarás a tu medio limón o tu media manzana… (y cualquier otra fruta simétrica) Aunque confieso que me sigue generando conflicto esto de autopercibirnos como seres a medias, más tiendo a pensar en que se rpareja se trata de un tuti fruti y que la clave está en que la combinación sea buena.
Al parecer es una evolución en la madurez sentimental de todos el dejar de lado la idea de la "pareja ideal" para cada uno. Es estadística y lógicamente imposible, porque, como bien sabemos, podemos estar enamorados hasta las patas de quien no nos quiere, o ser perseguidos por alguien que no nos interesa.
ResponderEliminarMe parece que lo más práctico es decir que en vez de un alma gemela, cada pareja que tenemos tiene un atractivo y potencial especial que no se repetirá, y que debemos atesorar.
Además, con cada pareja, aunque sea mala, cercemos y aprendemos un poco más...
Como dice Facebook, mientras buscas la media naranja, no es malo comer mandarinas jaja
Un abrazo tía, cuidate y ojalá nos veamos pronto!
Oh llilla,
ResponderEliminarPor ahí leí hace unos días que en realidad uno no debiese buscar una media naranja, sino una naranja completa. Me gustó mucho, porque entre otras cosas, una entera es otro cuento, distinto al tuyo, sin deshidratación por el tajo, más jugoso y fresco, viene de otra planta, quizás de otro campo.
La media naranja, ese complemento ideal, en realidad no está, no va...queremos mucho más que eso, y no más de lo mismo (uno)...ya suficiente con mirarte en el espejo todos los días,escucharte, quererte y odiarte. Buscamos algo que no hayamos visto ni escuchado, una música nueva, en fin, todo nuevo.
Media naranja, después de la nueva definición, me sonó a calzón usado.
Besos, cata ever pensante y sintiente =)