lunes, 10 de agosto de 2009

La envidia como un recurso para ser mejor

LLego al gimnasio y veo a esta mujer, esbelta, delgada, fibrosa, con un cuerpo absolutamente armónico, estético, con todo bien puesto, nada que no deba moverse se mueve cuando ella salta y como si fuera poco es bonita de cara, amorosa y buena profe. Cuando llega, me entretengo mirando las reacciones de hombres y mujeres... es curioso lo que pasa.

Un día llegué a la siguiente conclusión y se la comenté a un profe del gimnasio: El problema con ella es que todos nos sentimos mal. ¿Cómo es eso? me pregunta el profe. Claro, le digo, todas las mujeres que estamos en la sala, nos miramos para callado y quedamos profundamente insatisfechas con nuestro cuerpo y todos los hombres se sienten frustrados por el cuerpo de la mujer que tienen y por no tenerla a ella. Él, rio a carcajadas y me dijo: pero ese su trabajo.

Me desvio un segundo y vuelvo enseguida. Ayer llevé mi auto al mecánico y cuando llegué, él revisaba algo en el motor de su auto, nunca había visto un motor tan limpio y brillante! parecía nuevo. Él me explicaba que para él era importante, que lo limpiaba y le hechaba silicona, entonces le dije que él no cumplía con el dicho "en casa de herrero cuchillo de palo" Y me acordé de esta profe... y también de lo que me dijo la chica (sí chica, tú), porque hace poco, siendo psicóloga, llevé a mi hijo donde una colega. Dentro de las dificultades de la vida está el ser coherente y consecuente. Creo que todos aquellos profesionales que se hacen buenos en su rama o área específica, son personas que están justo en el lugar donde deben estar. (Que bien me siento con mis 4 años de terapia! en el fondo son como los abdominales marcados de ella, o el reluciente motor del auto de mi mecánico)

Ahora vuelvo.¿Que nos pasa, a hombres y mujeres, cuando vemos a una persona que se ve como nosotros quisieramos vernos?, ¿qué pensamos?, ¿qué sentimos?, ¿cómo actuamos? Bueno, si usted no es santo y es más bien un terricola como yo, le deben pasar hartas cosas, pero una es segura: siente envidia. La envidia es un sentimiento primitivo y natural, común, incluso inevitable creo yo. La envidia no es el problema, sino lo que decidamos hacer con ella. El cómo la elaboramos es lo que habla de nuestra calidad como humanos.

Yo quise decirle a ella que encontraba que tenía un cuerpo espectacular y ella se sonrió y dijo gracias, tal vez un poco sorprendida, estamos mal acostumbrados a esta sociedad que sólo dice cosas malas y con poca frecuencia reconoce algo bueno en el otro. Entonces le pregunté si sentía que ella provocaba envidia, especialmente en mujeres y me contó que una vez, dejó de hacer clases en un gimnasio: las señoras habían alegado porque ella hacía clases con peto!!!! que vergüenza, pero claro... es un poco el efecto del espejo cuando le dice a la madastra de blancanieves que ella no es la más bonita.

Querer ser o tener lo que que otro es o tiene, puede ser un trampolín para trasformarnos en mejores personas (entiendo que a esto algunas personas le llaman envidia sana), se puede direccionar como admiración y entonces nos movemos sobre la premisa "quiero ser como ella/él" y se tiene el estimulo y el modelo, obvio, guardando las proporciones!!! y conservando el juicio de realidad. Ser mejor comparativamente con uno mismo a partir de lo que nos moviliza el otro.


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