miércoles, 19 de septiembre de 2012

Columna Septiembre 2012 CM: “You just call out my name” (Tú solo grita mi nombre)


La pasión por la etimología de las pablaras, nace de la curiosidad: ¿de dónde viene? ¿Con qué tiene relación? El lenguaje construye realidades, por lo que las palabras que elegimos para expresarnos son importantes. Saber qué significan las palabras es una información que permite resignificar relaciones y experiencias, por lo que a la larga,  puede incluso reducir el universo de error en las relaciones o al menos aminorar las desilusiones. Todos queremos equivocarnos menos. A todos nos duele esa experiencia de “habernos equivocado con alguien”. A veces uno se equivoca en la elección de un socio para un negocio, en la selección de un profesional, de una pareja… y también con los amigos.

La palabra amistad, proviene del latín “amicus” y ésta a su vez deriva del verbo “amare”, que vendría del vocablo infantil “amma”, para referirse a mamá, por lo tanto es una expresión que hace referencia al amor materno-filial.  

¿Qué es la amistad?, mejor dicho ¿qué es la amistad para Ud.? Tómese un tiempo y medítelo. Y ahora piense, para su amigo/a, ¿será lo mismo? Probablemente no. Parece ser que estamos ante un fenómeno humano más, construido a través del lenguaje, que es “indefinible” por su natural carácter subjetivo. Ahora bien, tratemos de objetivar lo que se pueda (propongo que algo se puede). Un punto indiscutible es que la amistad tiene ingredientes esenciales, tales como amor fraterno incondicional, lealtad, honestidad y reciprocidad, sin eso, no es amigo, claro está.

Hice el ejercicio de indagar con los amigos que justo se comunicaron conmigo al momento de redactar esta columna. Les pedí que me contaran qué es la amistad para ellos y las respuestas fueron sorprendentemente diferentes y a la vez complementarias. Uno dijo que la amistad es un regalo sin obligaciones, por tanto se da lo que nace dar cuándo nace darlo. Otro dijo que es una relación basada en el respeto de la individualidad y en un cariño sin exigencias. Un tercero lo definió como un encuentro entre dos personas que se ayudan el uno al otro.

Si nunca lo ha hecho, o hace tiempo que no lo hace, lo invito a que vaya y pregunte a sus amigos qué significa la amistad para ellos. Es probable que los que usted pondera como buenos amigos, sean justo esos que comparten su significado. ¿Y qué pasa con los que no? Bueno, ahí es cuándo Ud. decide si quiere que esa persona sea su amigo o no y puede redefinir la relación, por ejemplo, a un cercano al que le tiene cariño.

Postulo que la amistad responde a la necesidad de tener testigos de nuestra vida y ser testigo de la vida de otros, diferentes de los familiares. Por eso cuando algo bueno le pasa, luego de contarle a su pareja, padres y/o hijos, lo que quiere es contarle a un amigo.

Hay muchas frases clichés asociadas a la amistad, entre ellas, que amigos son los que aparecen cuando más los necesitan sin que los llames. Aquí, ofrezco una corrección, creo que colgarle a los amigos la responsabilidad de adivinar cuándo se les necesita ¡es muy grande! Por lo que una evolución de esa frase podría ser: Los amigos son los que responden ante el llamado en crisis, esos que se hacen presente en su vida cuando saben que está mal. A la vez que son los que no desaparecen cuando la vida les sonríe.

Tan importante como saber quiénes son los tres primeros amigos que llamará en un momento de crisis, es saber quiénes acudirán efectivamente a ese llamado y quiénes lo consideran a Ud. dentro de esos tres para llamar. A lo mejor ud está en la lista de alguien que no está en su lista y se está perdiendo de un gran amigo.

Me quedo con los versos de la maravillosa Carol King, cuando canta “You’ve got a friend” (tú tienes un amigo) con lo que decía la abuela Marta: “Si a lo a lo largo de toda tu vida, no te sobran dedos de una mano para contar tus amigos, eres muy afortunado” y con lo que dice mi madre: "Un amig@, es una persona con la que puedes pensar en voz alta y sentirte segur@"

lunes, 17 de septiembre de 2012

Algunos supuestos

     Con frecuencia nos movemos sobre "supuestos" y ahí es cuando nos equivocamos. ¿Qué es un supuesto? es una idea preconcebida, un pre-juicio, un planteamiento al que se llegó no se sabe bien por qué y nunca se cuestionó. Los supuestos son falacias. He aquí algunos:

  • La personas atractivas son felices o lo tienen todo.
  • Todos los padres aman a todos sus hijos.
  • Las personas que tienen buen físico, tienen suerte.
  • Las personas solteras, lo son porque tienen algo malo.
  • Decir cosas inteligentes es sinónimo de serlo.
  • Las personas evitan contacto social, porque son pesadas.
  • Si está casado/a, es feliz y tiene un buen matrimonio.
  • Una persona sociable y encantadora tiene muchos y buenos amigos.
     Ahora, un buen ejercicio es crear la continuación de esos supuestos para desarmarlos, por ejemplo: No, porque...

     ¿Qué supuesto ha identificado ud? 

martes, 11 de septiembre de 2012

Versos inolvidables....porque a veces se pierden en la extensión del poema

Vicente Huidrobro  (1893-1948)
Poeta chileno

Altazor, Canto II

Te pregunto otra vez

¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?
                                                     
                                                             

Ella

Ella tenía ojos de adormecedora de mares
                                                                              


lunes, 10 de septiembre de 2012

Poema sugerido: "Despierto" de Claudio Bertoni


Cuando despierto
sintiéndome bien
pienso que si yo
que soy el mal amado
se siente bien
tu debes sentirte
mucho mejor
y altiro
me siento mal.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Catapensamientos 24

  • No amar bien... es lo mismo que no amar.
  • Quien habla mal de ti, en realidad habla mal de si mismo.
  • Cuando se renuncia al otro, por elección, se acepta implícitamente la idea de que en cualquier momento puede acompañarse alguien más. 
  • En ocaciones, la soletería es una muestra de coraje y valentía, porque es más fácil estar mal acompañado que solo.

Columna Agosto 2012 Revista CM: "Lo que se dice, lo que no se dice y lo que no puede dejar de decirse"

         Hacer algo mucho tiempo, no es sinónimo de hacerlo bien. Nos comunicamos desde que estamos en el útero, por tanto es algo que hacemos literalmente toda la vida y constantemente, incluso cuando no queremos comunicar, lo hacemos y esa es razón de peso para querer ser mejor en tan importante acción humana: comunicar.

            Una alumna en clases, preguntaba si había forma de ayudarle a las personas a desarrollar “tino”, creo que ella no tenía ninguna conciencia de lo atinada ¡que estaba siendo! Hay gente muy desatinada, pero se ha dado cuenta que siempre son los otros, no uno. La verdad, entre usted y yo (en este momento le susurro) uno sabe cuando ha cometido una falta de tino, ¿cierto? Y la idea es que eso pase cada vez menos. ¿Por qué? ¿Dónde está el beneficio en comunicarse mejor? Son muchos: primero que todo, tendrá curiosamente una mejor relación consigo mismo, y se agradece, luego es útil para evitar malos entendidos y los malos ratos asociados a ello, pero lo más importante; comunicarse mejor es sinónimo de hacer el bien, porque se reduce la posibilidad de dañar a otro. En otras palabras, cuando nos comunicamos mejor, cuidamos a los otros, me refiero a todos, no sólo a los seres queridos y compañeros de trabajo o clientes, a todos, porque todos importan.

            Hace algunos años, mi hijo de no más de 7 años, tomó el carro del supermercado, entusiasmado y distraído, sin querer, golpeó suavemente a una señora de edad madura, inmediatamente se disculpó. Esta se dio vuelta y lo increpó: “¡Niño estúpido!, ¡imbécil!, ¿cómo se te ocurre golpearme” yo me acerqué y confieso que con esfuerzo me regulé, porque lo que dije no fue lo que realmente quería decir. Lo que quería decir no era asertivo y si yo no lograba ser asertiva, entonces no sería diferente de ella. En cuanto pude regular mi ira y articular un mensaje, expresé con tono firme y mirándola a los ojos: “Poco inteligente es la persona que trata de estúpido e imbécil a un niño, especialmente si esa persona es un adulto, ¿cómo se le ocurre a usted tratar así a mi hijo?”… Puede juzgar. Es la idea. También aproveche de pensar en qué hubiera contestado usted, o qué hubiera hecho en mi lugar.

            Estamos relacionándonos siempre con muchas personas diferentes que tienen variadas habilidades de comunicación, uno más, otros menos, pero parece ser que siempre se está expuesto a una situación de “desatino” ya sea de uno o del otro. Fantaseamos con poder tener la respuesta ideal, en el momento justo y poder decirlo con claridad. La buena noticia es que se puede y existen varias vías, desde libros, charlas, terapia, coaching, cursos o sencillamente solicitar feedback de sus cercanos. para encontrar aquello que se hace más urgente mejorar.

            Actualmente los cursos de comunicación forman parte de las mallas de muchas carrera profesionales y técnicas, especialmente de aquellas profesiones que tienen relación con brindar un servicio a personas. Es plausible que se haya reconocido esta necesidad y se esté satisfaciendo. Creo que, por ejemplo, a nivel de funcionario público en salud, la diferencia será ostentosamente notable, entre aquellas generaciones que tuvieron cursos de comunicación y los que no. Las nuevas generaciones de profesionales están saliendo al mundo laboral con mejores habilidades blandas y a la larga eso es un beneficio para nuestra sociedad.

            Por último, quisiera compartir con ustedes algunas máximas personales en  comunicación, que no son fáciles de lograr, pero se pueden entrenar con paciencia y perseverancia (considérelo como hacer 25 abdominales todos los días):
-          Dé su opinión sólo cuando se la pidan o cuando la vida del otro corra peligro.
-          Ármese de valor y exprese su malestar a la persona que se lo causa, pero hable de usted y no del otro: “Estoy molesta, porque cuando pasó esto… yo me sentí…”
-          Hay cosas que no se dicen…. Fácil, ¡no las diga! O sea, aprenda a callar. Entregue el mensaje sólo si va a ayudar al otro a convertirse en una mejor persona, de otro modo, no vale la pena.
-          Hay cosas que se dicen, pero con mucho cuidado, el objetivo es doble, hacer llegar el mensaje y no herir al otro con el contenido, por eso debe articularse desde el “yo” y no desde el “tú” y las palabras deben ser seleccionadas con pinzas. Estos mensajes, se preparan, no es conveniente que sean espontáneos.
-          Recuerde que decir “no” es un derecho. Cuando lo que quiere decir es no, eso es algo que no debe dejar de decirse.