La pasión por
la etimología de las pablaras, nace de la curiosidad: ¿de dónde viene? ¿Con qué
tiene relación? El lenguaje construye realidades, por lo que las palabras que
elegimos para expresarnos son importantes. Saber qué significan las palabras es
una información que permite resignificar relaciones y experiencias, por lo que a
la larga, puede incluso reducir el
universo de error en las relaciones o al menos aminorar las desilusiones. Todos
queremos equivocarnos menos. A todos nos duele esa experiencia de “habernos
equivocado con alguien”. A veces uno se equivoca en la elección de un socio
para un negocio, en la selección de un profesional, de una pareja… y también
con los amigos.
La palabra
amistad, proviene del latín “amicus” y ésta a su vez deriva del verbo “amare”,
que vendría del vocablo infantil “amma”, para referirse a mamá, por lo tanto es
una expresión que hace referencia al amor materno-filial.
¿Qué es la
amistad?, mejor dicho ¿qué es la amistad para Ud.? Tómese un tiempo y medítelo.
Y ahora piense, para su amigo/a, ¿será lo mismo? Probablemente no. Parece ser
que estamos ante un fenómeno humano más, construido a través del lenguaje, que
es “indefinible” por su natural carácter subjetivo. Ahora bien, tratemos de
objetivar lo que se pueda (propongo que algo se puede). Un punto indiscutible
es que la amistad tiene ingredientes esenciales, tales como amor fraterno
incondicional, lealtad, honestidad y reciprocidad, sin eso, no es amigo, claro
está.
Hice el
ejercicio de indagar con los amigos que justo se comunicaron conmigo al momento
de redactar esta columna. Les pedí que me contaran qué es la amistad para ellos
y las respuestas fueron sorprendentemente diferentes y a la vez complementarias.
Uno dijo que la amistad es un regalo sin obligaciones, por tanto se da lo que
nace dar cuándo nace darlo. Otro dijo que es una relación basada en el respeto
de la individualidad y en un cariño sin exigencias. Un tercero lo definió como
un encuentro entre dos personas que se ayudan el uno al otro.
Si nunca lo ha
hecho, o hace tiempo que no lo hace, lo invito a que vaya y pregunte a sus
amigos qué significa la amistad para ellos. Es probable que los que usted
pondera como buenos amigos, sean justo esos que comparten su significado. ¿Y
qué pasa con los que no? Bueno, ahí es cuándo Ud. decide si quiere que esa persona
sea su amigo o no y puede redefinir la relación, por ejemplo, a un cercano al
que le tiene cariño.
Postulo que la
amistad responde a la necesidad de tener testigos de nuestra vida y ser testigo
de la vida de otros, diferentes de los familiares. Por eso cuando algo bueno le
pasa, luego de contarle a su pareja, padres y/o hijos, lo que quiere es
contarle a un amigo.
Hay muchas
frases clichés asociadas a la amistad, entre ellas, que amigos son los que
aparecen cuando más los necesitan sin que los llames. Aquí, ofrezco una
corrección, creo que colgarle a los amigos la responsabilidad de adivinar
cuándo se les necesita ¡es muy grande! Por lo que una evolución de esa frase
podría ser: Los amigos son los que responden ante el llamado en crisis, esos
que se hacen presente en su vida cuando saben que está mal. A la vez que son
los que no desaparecen cuando la vida les sonríe.
Tan importante
como saber quiénes son los tres primeros amigos que llamará en un momento de
crisis, es saber quiénes acudirán efectivamente a ese llamado y quiénes lo
consideran a Ud. dentro de esos tres para llamar. A lo mejor ud está en la
lista de alguien que no está en su lista y se está perdiendo de un gran amigo.
Me quedo con
los versos de la maravillosa Carol King, cuando canta “You’ve got a friend” (tú
tienes un amigo) con lo que decía la abuela Marta: “Si a lo a lo largo de toda tu
vida, no te sobran dedos de una mano para contar tus amigos, eres muy
afortunado” y con lo que dice mi madre: "Un amig@, es una persona con la que puedes pensar en voz alta y sentirte segur@"



