lunes, 6 de agosto de 2012

Columna Julio 2012 Revista CM: ¿Sobran pasteles y faltan bombones?


              Conversando un día con un amigo, le comenté que este mes la columna sería en base al eslogan de la serie “Soltera otra vez” (protagonizada por la actriz Paz Bascuñan) entonces él se rió y me dijo: “Bueno, si para las mujeres sobran pasteles y faltan bombones, para los hombres sobran las Cristinas y faltan más Nicoles” Me hizo ruido y me propuse intentar realizar un análisis “objetivo” de esta premisa, tratando de dejar mi sexo femenino entre paréntesis. Seguramente muchos hombres piensan como mi amigo, así como las solteras se identifican con ese eslogan.
                Favor tener presente esto: como nuestra sociedad tiene un machismo disfrazado, una soltera de más de 30 es una neurótica desesperada, en cambio un soltero de más de 30 es un “buen partido” per se. Es bien diferente entonces ¿no?
¿Cuál es el problema al que se enfrenta una mujer sobre 30 que se queda soltera otra vez? Propongo tres: la expectativa, el criterio de selección y el punto de partida. Comencemos por la expectativa: desde hace un tiempo que venimos escuchando la crítica que se le hace a nuestra cultura por sembrar en las mujeres el sueño-fantasía de que algún día encontrarán su “príncipe azul” a tal punto que incluso en Facebook hay un grupo que se llama “demandemos a Disney por hacernos creer en el príncipe azul” ¿Cómo no nos vamos a sentir estafadas o desilusionadas? En cambio, a los hombres nunca se les inculca que un día encontraran una princesa, en ese sentido tienen una ventaja, ya que ellos van por la vida buscando y esperando encontrar algo bastante más aterrizado.
                Respecto del criterio de selección, parece que las mujeres tenemos una check list, consciente o inconsciente, que incluye una serie de rasgos físicos y de personalidad, entonces cuando aparece un candidato que cumple varios de esos criterio, pasa a ser un seleccionado, sin embargo a poco andar, como le pasa a la protagonista, se desilusiona y pierde interés. Quisiera proponer un criterio de selección diferente: cómo ama. Todas las personas tenemos potencialmente la capacidad de amar, pero el tema no es cuánto se ama, el tema es cómo se ama. ¿Seleccionó Ud. alguna vez a una pareja basándose en cómo ama? La cantidad de amor es irrelevante comparado con la forma de amar, sobre todo si se considera, por ejemplo, que los hombres (y mujeres) infieles o golpeadores aman a su pareja y la aman mucho.
                El punto de partida…Delicado. Hablando con un amigo sociólogo, me dijo: “Tienes que tener claro que los hombres somos muy concretos para fantasear” a lo que podemos añadir esa imagen comparativa del cerebro masculino con el femenino, donde el cerebro del hombre está ocupado en su 80% por la palabra SEXO. Las mujeres también podemos fantasear con un hombre y de forma concreta, la diferencia está en que las mujeres no lo hacemos siempre ni con todos los hombres que consideramos atractivos. El punto de partida del hombre siempre es el sexo, para la mujeres la mayoría de las veces es una idea o un sentimiento (románticas si se quiere, pero no por elección, si no por formación) En este punto se produce choque y corto circuito, especialmente en la mujer, que espera que el otro la busque por sus ojos, o su ternura, cuando en realidad el otro lo que tiene en mente es una cama. Las mujeres tenemos que aprender que los hombres no piensan como nosotras y los hombres…  tienen que enseñarles a sus hijas como son los hombres.
                A veces parece que hombres y mujeres perteneciéramos a equipos contrarios, y  que fuéramos enemigos, especialmente cuando uno de los géneros se dedica a ridiculizar al otro (hábito bastante común). Creo que todas esas agresiones, burlas y descalificaciones vienen de la incomprensión y de la necesidad de entender para aceptar, sería bastante más fácil si cada sexo ¡viniera con un manual! Pero no es así, así que vamos aprendiendo en el camino, a punta de errores. En términos generales, las mujeres no entendemos a los hombres y los hombres no entienden a las mujeres, es histórico. Cuando un hombre y una mujer se eligen mutuamente, para ser pareja, lo que hay es una genuina y bella intención de entender, pero por sobre todo, una capacidad para aceptar y amar al otro, a pesar de que no se le entiende del todo.
                El problema no se trata de pasteles, bombones, Cristinas o Nicoles, no es el mercado, ni la oferta ni la demanda,  el verdadero problema es que todavía no se ha puesto el foco en lo que realmente importa: la habilidad para amar. Amar y el conocimiento sobre el amor, debiera ser aprendido desde el colegio, ¡en el colegio!, ya que es tan importante, o más, que el conocimiento el literatura, historia o cualquier ciencia. 

Columna: "¡El Déficit Atencional de mi hij@ me frustra!"

           Se va al colegio y deja la lonchera con el almuerzo, a pesar de que estaba en la mesa, al lado de la puerta y a la vista. Sale y olvida llevar sus llaves. Reviso su mochila y encuentro una circular ¡del mes pasado! Un día "antes de", recuerda que tiene que llevar esto o aquello. Llega a casa y me cuenta que tuvo prueba de matemática, no sabía porque nunca lo escribió en su agenda. Le digo cinco veces que se tome el “aradix” (medicamento para mejorar la atención) y me dice “sí, altiro” y adivine:  ¡se le olvida!. Estás son algunas de las típicas experiencias que tenemos los padres de niños con Déficit Atencional y seamos sinceros, ¡es muy frustrante!

            Lo que les pasa no les pasa porque sean malos, mal criados o flojos, les pasa porque tienen una condición biológica que es para toda la vida, que implica un conjunto de características (positivas y negativas). Esto se hace evidente cuando nosotros ponemos atención y nos damos cuenta que no sólo se le olvidan las cosas que no le interesan… también olvidan las cosas que les importan, por ejemplo que fueron invitados a un cumpleaños.

Una mamá se lamentaba conmigo en sesión, porque su hijo que está en 2º básico se sacó un 4,9 en una prueba de matemática y me decía: “se equivocó en puras tonteras” y efectivamente, los errores eran por no leer bien o dejar ejercicios incompletos porque se distrajo un segundo y pasó al siguiente. Esas “tonteras” son los errores típicos de niños con T.D.A y ellos también se dan cuenta.

Las personas siempre buscamos entender y parece ser que entender es una condición  sine qua non para poder aceptar la condición del hij@, el problema surge justamente cuando se hace imposible entender. Instruirse acerca del T.D.A es una opción, pero si ya leyó y si los profesionales ya se lo han explicado, cada uno desde su especialidad (psicólogo y neurólogo) entonces es momento de cambiar la estrategia y pasar a ACEPTAR sin haber entendido, por el bien suyo, de su hij@ y el de la relación.

Si, como padre/madre (profesor también), acepto que mi hij@ tiene esta condición biológica, ciertas cosas dejaran de sorprendernos y pasaremos a esperarlas. Si nos hacemos eficientes en predecir el comportamiento “olvidadizo e impulsivo” de nuestro hij@ podemos ponernos creativos y comenzar a desarrollar diferentes estrategias bastante eficientes en prevenir. Por ejemplo, yo le paso el aradix en la mano y miro que se lo tome. Tal vez usted piensa “¡pero cómo! Ya no estoy para eso, está muy grande…” Aquí es cuando las prioridades nos salvan y vale tener presente que “locura” es hacer una y otra vez lo mismo y esperar resultados diferentes. ¿Quiere cambios? Cambie de estrategia.

Lamento decirle que se seguirá equivocando en “tonteras” en matemática y los olvidos serán el pan de cada día, lo que nos queda es acompañarlos para que ellos mismo vayan desarrollando estrategias eficientes que les permitan ser lo más funcionales posibles, porque si a uno le frustra el T.D.A del otro, imagínese lo frustrante que es para el que lo tiene.