sábado, 15 de enero de 2011

Columna Enero 2011 "Tu frustración me frustra"

Estaba con mi hijo Benjamín (12) en la cocina, yo lavando los platos y él guardando, de repente me pidió algo, no recuerdo bien qué, pero no es lo relevante. Mi respuesta fue un simple y suave no. A continuación una pregunta muy esperada - ¿Por qué no? – yo le contesté que era la primera vez en todo el día que recibía un no como respuesta y que era necesario, que no puedo decirle que sí a todo. Otra vez la pregunta - ¿Por qué no? – Esta vez mi respuesta  fue una pregunta - ¿Tú crees que a mí me gusta decirte que no? (con tono de risa). Él, serio y un tanto inseguro me responde - ¿Sí? – Inmediatamente lo corregí – Nooooo, no me gusta, ¡me carga!  (nos reíamos los dos a carcajadas) – Ya poh, entonces dime que sí – En este punto de la conversación me pareció pertinente explicarle que  cada vez que le digo que no, él se frustra y que eso me frustra mí”. Miró con cara de sorpresa y dijo - ¿Cómo?- Y le mostré que muchas de las veces que digo no, él se enoja, se amurra o se pone de mal humor, responde mal y el clima queda tenso y yo más irritable. Es muy comprensible, todos conocemos el amargo sabor de la frustración, el tema aquí fue mostrarle que como mamá esa “pega” es frustrante también.

Muchas veces dejamos de tener conciencia de lo ingrato que nos resulta decirle que no a un hijo y en la importancia de cumplir con esta labor. Como decía un sabia profesora mía en la universidad “Los límites también son amor”. Sería mucho más fácil ser mamá o papá si no tuviéramos el trabajo “sucio” de poner límites y decir que no, pero lo tenemos, nos toca y hay que hacerse cargo. Frustrar no es necesariamente castigar. Frustrar, en una cuota apropiada, es preparar para la vida. Si no les enseñamos nosotros en casa a lidiar con su frustración ¿quién? Y si no es en la niñez ¿cuándo? Como padres somos formadores de carácter y el carácter es lo que les permitirá sobreponerse a la adversidad y sobrellevar las dificultades cuando la vida se ponga cuesta arriba. Ojo, no estoy planteando y política del terror, ¡no!, los extremos son poco convenientes, hablo del tan anhelado y difícil equilibrio entre el deber y el placer, entre el sí y el no, entre la gratificación inmediata y la postergada.

Nuestros hijos están de vacaciones y eso por lo general es sinónimo de gratificación inmediata las 24 horas del día y cero deber. ¿Qué tarea tiene asignada su hijo/a en casa? duermen hasta la hora que quieren, comparten con sus amigos, ven tele, juegan play station, salen a pasear, van a la playa, se come helado, etc. Puro hedonismo y la formación del carácter queda de vacaciones también, el problema es retomarlo en marzo y qué tan efectivo se hace.

Sí, son niños, sí, están de vacaciones, sí, que lo pasen bien, pero no por eso se van a borrar las líneas que enmarcan la cancha. Mantener en su mínima expresión una cuota de frustración, ser consecuente en que se respeten las pocas normas que tiene en su casa, que ayuden con una o dos cosas en casa, son una sabia y acertada decisión que contribuyen al desarrollo emocional de sus hijos. ¿O será que ud prefiere no frustrarse  frustrándolo? Ser padres es una tarea de 365 días.


Columna Diciembre 2010 "El curriculum oculto: un peligro con potencial de recurso"

     El curriculum oculto es un fenómeno estudiado y descrito por la Psicología Educacional. Sin intenciones de pecar de reduccionista, sino más bien con fines prácticos, entenderemos que el curriculum oculto es todo aquello que el alumno aprende de su profesor, sin saber que lo está aprendiendo y todo aquello que el profesor está en enseñando, sin saber que lo está enseñando. ¿Cómo es esto? Lo explicaré con un ejemplo. Recuerdo bien que en el colegio donde estudié, Católico por cierto, se pegó un afiche del Ministerio de Salud para prevenir el SIDA, salía la foto de una joven pareja y luego las tres opciones: pareja única, uso de preservativo y abstinencia sexual. La Directora de enseñanza básica borró con un plumón las dos primeras y dejó como única opción la abstinencia. Lo que ella enseñó de forma oculta, es que ese colegio católico negaba rotundamente la existencia de nuestra sexualidad y de las relaciones sexuales que tienen los adolescentes (no todos, algunos). Negar no es educar, tampoco informar, mucho menos resolver. ¿Le sorprendería saber que aún así alumnas quedaban embarazadas antes de terminar la enseñanza media?

     Este año, mi hijo (12) y sus compañeros, recibieron la instrucción del profesor de educación física de no comentar a la Directora el cambio de lugar del taller deportivo extracurricular, ¿Por qué es tan grave esto? Porque les estaba enseñando a mentir a una autoridad, porque estaba enseñando una “lealtad” mal entendida y profundamente tergiversada. Por supuesto que la Directora supo y el profesor ofreció disculpas a sus alumnos por su error. Mientras mi hijo me relataba la escena yo daba las gracias porque él ese día había aprendido que lo más importante de equivocarse es mostrarse responsable frente al error. En otras palabras aprendió que ser hombre (ser mujer, ser adulto) significa literalmente dar la cara, a pesar de la vergüenza, la pena y la rabia por el error cometido, que lo importante es saber responder por el propio comportamiento.

     Miremos por ejemplo los colegios y profesores que no usan libros y sus alumnos deben aprender sólo de las clases, de los apuntes que logren tomar o guías laboriosamente escritas por el mismo profesor que dicta la clase. ¿Cuál es el curriculum oculto de eso? Para mí el más evidente es que el profesor y la institución educativa enseñan que para aprender basta la visión del profesor, corrección; basta la Univisión del profesor. ¿Y si para ese alumno/a no es suficiente la Univisión de su profesor? El curriculum oculto de esto es que es eres un alumno incompetente. Ni hablar del tipo de aprendizaje sin sentido que puede generar, netamente reproductivo, sin construcción de significado. Ahora, podemos mirar a los colegios que entregan los libros pero prohíben que los alumnos los subrayen, destaquen o completen… adelante, saque su propia conclusión.

     Poco se habla del curriculum oculto en los colegios ( o fuera de ellos) claro, porque puede resultar escandaloso y hasta generar un poco de pánico, porque no es posible controlarlo, sin embargo para nosotros como padres representa un enorme recurso potencial, basta que pongamos atención a los relatos cotidianos de nuestros hijos y ¡lo descubriremos! Se nos presentará majestuoso y nos dará la oportunidad de educar a nuestros hijos mejor, de fortalecer su desarrollo moral (capacidad de distinguir el bien del mal) y habilidades comunicacionales como la empatía y quién sabe, en uno de esos diálogos, anulamos o corregimos un mensaje mal enviado, así como en el colegio pueden reparar uno     mal enviado en casa.