miércoles, 2 de diciembre de 2015

Ser hija de una madre Narcisa

      Hace unos años, leía un libro de Ricardo Capponni (recomiendo) que se llama "El amor después del amor", que es un profundo estudio a las diferentes formas de vinculación amorosa que tienen hombres y mujeres a lo largo de las etapas de la historia universal. En un capítulo, se refiere a aquellas personas que no deberían tener hijos. Uno de los primeros que menciona son las personas narcisas, ¿el motivo? son incapaces de amar. Resulta entonces fascinante conocer qué pasa con estos hijos y cuáles son las secuelas que pueden arrastrar hasta su vida adulta y tiñe tanto sus relaciones de pareja, como con los hijos, su vida laboral y su salud mental.

     Muchas veces se aborda en  gran diversidad de textos el narcisismo en los hombres y es porque es menos frecuente que en las mujeres, sin embargo también existe y si entramos en esa esfera se nos revela una temática compleja y preocupante: las madres narcisas.

     Como muchos otros conceptos propios de la psicología, existen una serie de mitos y distorsiones que son parte de una cultura popular, ya lo vimos en un artículo de este blog que habla sobre la histeria masculina, por lo que es muy importante definir, en palabras simples, qué se entiende por narcisismo.

     Primero que todo, el narcisismo es un rasgo de personalidad que todos tenemos en menor o mayor grado. Hace tan solo una semana, llegó a mi un libro que me ha cautivado,  "Madres que no saben amar", su autora es la Doctora en psicología Karyl McBride (Universidad de Denver, Colorado) en su libro, ella bien explica:

                 
  "El narcisismo es un trastorno espectral, lo cual significa que existe un continuo que va de unos cuantos rasgos narcisistas al desorden narcisista de la personalidad."
     
     Luego, menciona y describe los nueve rasgos del narcisismo, entre los cuales están:

1. Tienen una idea grandiosa de su propia importancia; es decir exageran sus logros y talento; esperan que los reconozcan como superiores sin unos logros acordes.
2. Son explotadores interpersonales; es decir, se aprovechan de los demás para alcanzar sus propios fines.
3. Carecen de empatía; no están dispuestos a reconocer los sentimientos y necesidades de los demás ni a identificarse con ellos.
4. Con frecuencia envidian a otros o creen que los otros los envidian a ellos.

     Es difícil y dañino relacionarse con personas narcizas, es peor tener padres narcisos y nefasto ser hija de una. Así es, no es lo mismo ser hombre y tener una madre narcisa, que ser mujer con madre narcisa, los efectos son, sin duda, más graves en estas últimas.

     Las madres son y deberían ser maternales y nada, absolutamente nada puede sustituir todo lo que el vínculo amoroso materno puede y debería brindarle a sus hijos. McBride afirma:

"Sin la empatía y el cariño de su madre, una hija carece de una auténtica conexión emocional y, por lo tanto siente que le falta algo. (...) Cuando una hija no recibe este nutrimento, crece sin confianza y seguridad emocionales, y deben encontrar un medio de ganarlas por sí misma; no es tarea fácil cuando, para empezar, no sabe por qué siempre se siente vacía".



     Es impresionante cómo se van perfilando las mujeres hijas de madres narcisas y el potencial daño que ellas pueden hacer a sus respectivos hijos si no trabajan en esto, si no buscan sanarse, ya que efectivamente constituye un trauma, que entre otras cosas deforma la relación que se establece consigo misma y parece determinar las relaciones que tendrá de adulta. Sentimientos de vacío y soledad crónicos, depresión, trastornos alimenticios, desarrollar adicciones, autoexigencia exacerbada, éxitos profesionales sin sentirlos meritorios o una vida profesional que nunca despegó, repetidos fracasos amorosos, relaciones de pareja dañinas (de dependencia o co-dependencia) sentimientos de inferioridad que les hacen creer que de verdad no son dignas de ser amadas, esforzarse siempre demasiado, son algunas de las características que tienen en común las hijas de madres narcizas, según esta autora y su vasta experiencia en psicoterapia con mujeres de todas las edades.

     Si sospechas que tu madre tiene rasgos de narciza, si te identificaste con algunas o todas las características de estas hijas, si temes ser una madre de rasgos narcisos.... si tu pareja puede que sea la hija de una, sin duda este libro será un aporte invaluable en tu desarrollo como persona y en el camino a la felicidad de ti y de los que amas.