martes, 8 de mayo de 2012

Columna CM Abril 2012: "La frustración del profesor no es responsabilidad del alumno"

El año pasado, trabajando con una adolescente en sesión de entrenamiento escolar, le explicaba algo, cuando terminé, le pregunté si había entendido, ella muy complicada me dijo que no, entonces se lo expliqué de una manera similar, volví a chequear y me dio un sí poco convincente, por lo que se lo expliqué una tercera vez, esforzándome esta vez en hacerlo un poco diferente, cuando escuché ese típico. “ahhh” sonreí, porque supe que ahora sí había entendido, entonces ella me preguntó: “¿Cómo es que no te enojas porque no entiendo? Y yo le respondí: “ ¿por qué me voy a enojar?” Y dijo – “es que mi profesor siempre se enoja cuando le digo que no entiendo”

     Sé que es de perogrullo, pero de todos modos lo diré. Entender es el primer paso para lograr un aprendizaje, y es un epíteto, porque es como decir la blanca nieve o  el pasto verde, sin embargo esto es algo que los alumnos deben saber y a veces, los profesores necesitan recordar. Si el alumno está atento y deposita energía en entender y no entiende, es deber del profesor encontrar recursos y creatividad para ayudar al alumno a lograr esa comprensión.

     Hace un par de semanas, la misma chica de la que hablé al comienzo, me contó que en clases de matemática, el profesor la había sacado a la pizarra y que cuando ella no supo resolver el ejercicio él le dijo: “¡Cómo es posible! ¡Usted parece que no entiende nada! Y yo lo expliqué” - Entonces le dije que lo que su profesor necesitaba era un colchoncito emocional  (como dice mi amiga Lorena) y porque su profesor se frustraba con ella, pero que ella no dejaba de ser inteligente por no entenderle. Le sugerí que la próxima vez que ocurriera esa misma situación le diera ese colchoncito emocional. Y pasó otra vez y lo hizo, le dijo: “Yo sé que a ud le frustra que yo no entienda… imagínese cómo me frustra a mi no entender” El profesor cambió 100% su actitud y le dijo que lo buscara en el recreo y que él le volvería a explicar todo lo que no entendía. Maravilloso ¿no?

     La frustración del profesor no es responsabilidad del alumno, así como la del alumno tampoco es responsabilidad del profesor, pero a todos nos viene bien ser contenidos cuando estamos frustrados, porque se redefinen las posibilidades y en este caso favorece la relación alumno-profesor, que a su vez interfiere en la calidad de los aprendizajes.

     Por supuesto que es frustrante explicar algo y que el otro no entienda, sobre todo cuando hay 20 más en la sala y se está cansado o descontento quizás por cuánta cosa, por lo mismo ¡es un desafío! La tarea es tomar conciencia, darse cuenta, mirarse y preguntarse: “¿por qué me da tanta rabia que este alumno/a no entienda?” la respuesta lógica es “porque me frustra” y luego el recurso más valioso es la empatía. En la historia que conté fue la alumna la que mostró empatía con el profesor. Vale tener presente que cuando a uno le frustra una situación con otro, lo más probable es que el otro esté tan frustrado como uno.

     Una persona no es poco inteligente por no entender una explicación, porque bajo esa máxima… todos somos tontos, yo más bien pienso que tonto es el que piensa eso.

domingo, 6 de mayo de 2012

Catapensamientos 22


  • Las relaciones de pareja son como los neumáticos: Necesarias, a veces explotan, otras veces se desinflan y hay que inflarlas e inevitablemente con el tiempo se desgastan. Hay unos que usan el repuesto y otros que no. A veces se cambia por una nueva.
  • Siempre es un buen momento para decirle a alguien excepcional... que lo es. Anda y dile!
  • El pasto del frente puede verse siempre más verde, pero cuando miras más de cerca, muchas veces te das cuenta que es tan verde como el tuyo.
  • En la soltería, las mujeres lo único que quieren es que el sexo signifique algo y los hombre; que no signifique nada.