Lo ofrecido en este blog es un espacio para reflexionar sobre fenómenos de la vida a los cuales todos estamos expuestos. Aquí se abordará un tema bastante ingrato y además de una forma un tanto cruda, de otro modo no sería aporte, pues el tema de la fidelidad/infidelidad es abordado constantemente y si siempre se hace de la misma manera, deja de hacer ruido. Ahora, respire y afirmese.
La fidelidad es una promesa, pero la promesa de fidelidad no es la fidelidad, para lograrla debe ser un propósito consciente, a unos les costará más que otros, pero sin duda que a todos al menos una vez se les presentará una prueba grande en la vida y si la pasan o no, dependerá exclusivamente de cuántos recursos internos se hayan desarrollado, de cuán bien equipada vaya la mochila, entre otros de; la capacidad para controlar impulsos, para la gratificación postergada, la tolerancia a la frustración y la presencia de mecanismos de defensa como los son reprimir y sublimar (satisfacer de forma socialmente aceptada)
Por supuesto el desarollo moral también es importante. Para muchas personas ser infiel es malo sólo en la medida en que te pillan, principio demostrado en el dicho popular "ojos que no ven, corazón que no siente". Para otros, es malo porque es el incumplimiento de una promesa hecha voluntariamente hacia la persona que se ha elegido amar, por tanto es una deslealtad. La infidelidad de alguien nos dice mucho de esa persona, nada de su pareja, por tanto la fidelidad es además una cualidad, atributo o virtud suceptible de ser desarrollada por quien se lo proponga.
Parece que cuando se toca este tema se suele poner el foco en tres aspectos: las causas, lo tipos de infidelidad y las consecuencias. En este artículo miraremos específicamente el riesgo, el momento preciso que marca la diferencia entre ser fiel y dejar de serlo, para analizar posibilidades de acción.
Una amiga me dijo una vez: “Ser fiel, es el camino difícil y mi marido y yo elegimos ese camino” pocas veces escuchamos declaraciones tan honestas y verdaderas. ¿Por qué es difícil? Porque en algún punto de las relaciones de pareja se puede amar al otro y sentir una fuerte atracción por un tercero. Eso no es algo que se elija, eso sencillamente pasa, pero lo que sí podemos elegir es cómo vamos a enfrentar esa situación y parece que la primera tarea es no negar(se) que existe esa atracción. Por otra parte, hay además varios agravantes, por ejemplo: si la pareja está pasando por un mal momento, si la vida sexual está empobrecida, si el tercero provoca, seduce e invita, si los espacios que se comparten con ese/a tercero/a son extensos, si hay antecedentes de infidelidad, si el tercero es un "cazador/a" que sólo busca presa para conquistar, etc
Hablemos hipotéticamente (para que no se angustie nadie) si a ud le pasara esto, o tal vez ya le pasó y ¡más de una vez!, ¿consideraría compartirlo con su pareja? es probable que casi el 100% de los lectores ahora diga en su mente un rotundo no, pero ¿por qué no? según el autor Mathew Kelly la relación de pareja es la relación primaria. La pareja es la persona que conoce nuestros defectos y aún así nos ama, es a quien acudimos cuando la vida se pone adversa, es la primera persona que buscamos cuando algo maravilloso nos pasa, si no está, nuestra vida se ve empobrecida, y juntos forman un equipo, entonces ¿no debiera ser la primera persona en ser informada de que existe un peligro? ¿No le gustaría a ud saberlo? Si va en un bote y su compañero/a ve el peligro, pero no le avisa, siempre quedará la interrogante de si juntos podrían haberse salvado. De seguro muchas personas, cuyos matrimonios y largas relaciones han terminado porque su pareja fue infiel, hubieran deseado saber de la amenaza cuando era apenas una semilla. Complejo... difícil ¿no? la lógica indica que habría que menconarlo de inmediato, pero ¡no! eso no se hace. (me refiero a que no es una práctica común, lo común es ocultarlo)
Imaginemos una situación, real o fantaseada, en que el riesgo está y ud hace consciente su atracción a esa persona, se le hace evidente y es recíproca. ¿Qué hará? Aquí algunos posibles caminos:
- Evitar completamente el tercero, de manera eficiente y sin autoengaño.
- Hacer como que evita, pero en el fondo boicotea la distancia para generar mayor cercanía.
- Hablar con ese tercer/o respecto de lo que le está pasando y pedirle ayuda.
- Callar, negar, reprimir y sublimar.
- Hablar con amigo/a que es infiel y pedir consejo.
- Hablar con amigo/a que es fiel y pedir consejo.
- Hablar con su pareja y activar dierentes mecanismos de protección.
- Ir a terapia: individual o de pareja
- Jugar un poco con la situación, sabiendo que el riegos es enorme.
- Dar rienda suelta al impulso y asegurarse de que no le pillen.
- Dejarse llevar y dejar que le pille, para así no tener ud que terminar la relación.
- Tratar de construir una amistad con ese tercero/a
Sin duda que existen muchos caminos posibles. Un dato - recurso: si la otra persona también tiene una relación, ayuda mucho pensar no sólo en la propia pareja, sino que también en la pareja del otro y si se puede observar, de modo natural y distante, la relación de ese tercero y ocurre que hay amor... como que lo soluciona todo, ¡elimina cualquier impulso! es una cachetada de realidad.
Algunos síntomas o señales que le avisan que el riesgo va en aumento, pero aún está tiempo:
- Si se contactan por alguna vía y es a "escondidas"
- Si comienza a cambiar su rutina diaria, o los lugares que frecuenta.
- Si comienza a interferir en la dirección de su líbido y por tanto altera en algún grado su vida sexual.
- Si comienza a cuidar su aspecto más cuando se verá con el tercero/a que con su pareja.
Otro recurso es aceptar lo que se siente, no resistirse a lo que le pasa y observarlo por 6 meses (mucho control de impulso, represión, sublimación y desplazamiento), si pasados los 6 meses, la atracción es igual de intensa y esa persona sigue habitando sus pensamietos de manera constante, probablemente es momento de evaluar su relación de pareja. Creo que en muchos casos, al cabo de unas semanas o meses, se dará cuenta de que estuvo a punto de arriesgar una torta entera por ¡una guinda!
Yo una vez recibí a un querido amigo y su "amante" en mi casa (yo no soy amiga de la señora) él se sentía muy enamorado. La relación duró un par de meses y con la misma intensidad con que comenzó; terminó. Su señora nunca supo y él sigue casado. Esa experiencia no tiene hoyningñun significado en su vida, es probable y casi puedo asegurar que él nunca piensa en ella o la reuerda. Desde ese punto de vista, lo arriesgó todo lietarmente por nada. Tuvo suerte.
Si tiene uno que otro recurso emocional y algo de moral, no se victimice. No cuente que su relación de pareja es mala o pobre si en realidad es inmesamente feliz. La personas que son felices y aman a sus parejas, también pueden sentirse atraídos por un tercero/a, el tema está en que si prometió fidelidad, no corresponde que actúe ese deseo o que lo declare. Sea sincero/a, sea real, eso también ayuda a proteger su relación de pareja y cumplir con este propósito el ser fiel.
Nuestra pareja siempre puede resultarle atractivo a alguien más que nosotros y vale tenerlo presente, por eso es tan importante el cuidado mutuo. La amenaza es real. No propongo que demos rienda suelta a la paranoia, ni menos recurrir a los ataques de celos, el tema no es ponerse controladores, sino más bien tener los ojos abiertos.. estar conscientes de lo que se tiene, cuidarse y cuidar al otro de esos riesgos muy reales.






