martes, 10 de agosto de 2010

Columna Agosto: "No cualquiera"

Impacto causó un programa de televisión que dejó en evidencia que algunas de las personas que estudian educación parvularia no deberían haberlo hecho, a mí me llama más la atención que las instituciones que dictan esa carrera no tengan un filtro básico, que bien podría ser una capacidad intelectual mínima o un instrumento que descarte patologías severas, parece, repito, parece que pudiera entrar cualquiera y está claro que cuando se trata, no de cuidar, sino de educar niños, no puede ser cualquiera quien lo haga.

Me desempeño como profesora en educación superior y entre otras realizo las asignaturas de psicología del desarrollo y psicología del aprendizaje en la carrera de Técnico en asistente de párvulo. De esta experiencia puedo destacar, por una parte, una grata sorpresa al ver los ramos de la malla y los contenidos de los cursos de psicología, por otra, un fuerte impacto, básicamente porque hay un tercio de las alumnas cuyo desarrollo emocional es similar o incluso inferior que el de los niños y niñas que pretenden educar. Hay una diferencia sustancial entre trabajar con niños y comenzar a comportarse como tal. Ahora, sin duda que quienes trabajamos en la formación técnica de estas futuras profesionales también tenemos una cuota de responsabilidad social considerable, de la que debemos hacernos cargo.

Es importante destacar que estamos hablando de dos carreras diferentes, complementarias, pero diferentes. Las Educadoras de párvulo reciben una formación profesional y las Asistentes una formación técnica, ¿en qué se traduce esto? No sólo en cantidad de semestres, sino en conocimiento, competencias, habilidades y funciones. Uno de los peligros que está ocurriendo hoy es que para abaratar costos de recursos humanos, a las técnicas se les asignan responsabilidades de las Educadoras, a esto debemos sumarle que en ocasiones las jornadas laborales de ambas pueden ser de 12 horas y el salario no es proporcional a dicha carga laboral, ni a la responsabilidad que conlleva.

Es urgente que alguna entidad asuma la responsabilidad de normar, por una parte el ingreso de estas futuras profesionales y técnicas a la educación superior, que se vele primero por el desarrollo de ellas, ya que ellas velarán por el desarrollo de nuestros hijos después, que se respete la diferencias en la formación, no por discriminación, sino por ética y que se les asigne el valor que les corresponde, ya que como dijo Humberto Maturana, el futuro de Chile nos son los niños, sino que son los adultos que están a cargo de esos niños.

Trabajando para la política pública Chile Crece Contigo (Sistema integral de protección a la primera infancia) en un Hospital, tuve la maravillosa oportunidad de hacer dupla con una educadora de párvulo de tomo y lomo, conocedora del desarrollo infantil, profesional criteriosa, dedicada y comprometida. Más de alguna vez pensé que fortuna para la sociedad que ella decidió estudiar esa carrera, sin embargo costó sudor y lágrimas, angustias y muchos malos ratos que los funcionarios públicos comprendieran su real labor, no así los padres, que siempre la vieron como una fuente de información fidedigna y cercana sobre el desarrollo infantil. Afortunadamente, al menos en el diseño de esta política pública se reconoce la importancia de estas profesionales y técnicas, pero queda aún mucho camino por recorrer.

Mientras nuestra sociedad siga creyendo que lo que hace la educadora párvulo es jugar con los niños y entretenerlos, nuestros niños correrán literal peligro, porque sinceramente ellas realizan un trabajo altamente complejo, delicado y sumamente importante, ellas son las profesionales que estimulan su desarrollo integral: social, emocional, cognitivo y físico. Cuando la familia es más carenciada aún (de lo normal), cuando ese niño o niña proviene de un medio social con altos índices de vulnerabilidad, serán las “tías” y el jardín quienes marquen la diferencia en su vida. Los padres no se eligen, está claro y sí, lamentablemente cualquiera puede ser biológicamente padre o madre, entonces con mayor razón, no cualquier persona debiera poder ser educadora de párvulos o técnico en asistente.

Hace unos doce años atrás, para ingresar a la carrera de psicología se debía pasar un minucioso proceso de selección que operaba tanto en universidades tradicionales como privadas, test de inteligencia, test de personalidad, entrevista grupal y entrevista individual. Lamentablemente aquel proceso se eliminó, seguramente no era rentable, aún así no me lo explico y eso significa que hoy psicología es una carrera sin filtro igual que educación parvularia… irónico y preocupante.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Catapensamientos 14

  • La presa cazada...no sirve nada, la presa que se te arranca...esa es la que te encanta! pero ojo la cazería nada tiene que ver con el amor. 

  • Hay  cosas que te afectan cuando les pasan a otros, pero que te matan cuando le pasa a tus hijos.

  • Con frecuencia puede que no se tenga ni una conciencia de lo que generamos en los otros y sinceramente, a veces es mejor así.

  • El órgano más sensible en la mujer es el oído...a veces me dan ganas de cortarme las orejas!!! 

  • Sabrás que estás en el lugar correcto si con tu trabajo eres feliz y además haces feliz a otros.