jueves, 15 de octubre de 2009

De principes y sapos N° 9: Buenos y malos ex

Al dicho norteamericano “Nothing is certain but death and taxes” (Nada es seguro excepto la muerte y los impuestos) yo le agregaría ruptura amorosa, parece que esa es una experiencia que efectivamente vivimos todos, al menos una vez en la vida, lamentablemente el curso “cómo lidiar y sobreponerse a una ruptura amorosa” todavía no sale al mercado, por tanto cada uno se las bate solo en el que, a veces, se transforma un duro campo de batalla.
Si uno es el que pone término a la relación, está todo claro, el cierre es casi automático. Si uno está de acuerdo cuando el otro lo propone (o viceversa) todo es más fácil, pero cuando uno no quiere ponerle fin a esa relación o peor, ni si quiera lo vaticinó, el período que se viene es un invierno de tormentas, relámpagos, lluvia y sin duda, muchísimo frió (emocional). Probablemente lo más doloroso de aceptar es que uno comienza a morir en el corazón del otro y se resiste a la idea de que el otro muera en el corazón de uno… ¡ni hablar de creer en que se volverá amar!

Pues bien, cuando miramos la escena de la post-ruptura, es habitual centrarse en quien “sufre por amor”, empatizamos con su dolor y con frecuencia se deja de lado la otra cara de la moneda: ese que sufre ahora pasó a ser un “ex” (para muchos un fantasma) ¿Cómo nos comportamos cuando estamos en el rol de la/el ex? ¿Existe tal cosa como ser un buen ex? ¿Nuestra naturaleza, más bien mezquina, lo permitirá? Considerando que está el ego, que no hace más que estorbar…

Cuando nos han roto el corazón (en otra oportunidad hablaremos de cuándo lo hemos hecho nosotros), junto con la pena, el dolor, la incomprensión, el miedo a retomar la vida sin el otro, la incredulidad frente a los hechos, el cuestionamiento y la nostalgia, hombres y mujeres podemos sorprendernos al ver surgir una rabia insospechada o resentimiento en cantidad abismantes, dirigidas hacia el ex, acompañados de rasguitos un tanto obsesivos que perturban el diario vivir.

Dentro de los tipos de “ex” están los que se hacen humo y nunca más volvemos a saber de ellos y en el extremo opuesto, están los que no sueltan y hacen cualquier cosa con tal de tener presencia en nuestro presente, aún cuando ya se les dijo que son parte del pasado. Yo en ocasiones he sido una buena “ex” y en otras…uf! nada de lo que me enorgullezca, nada que repetiría. El tan popular dicho “siempre digna”, es en el fondo una señal de alerta, para esos momentos en que se pierden los límites, ¿le suena familiar? Esos momentos son: cuando el ex aparece en tu casa sin que lo inviten, cuando incesantemente llama por teléfono, manda mensajes y/o mails o más grave aún, cuando invaden tu privacidad, por ejemplo hackeando el correo.

Todos en algún momento podríamos ser malos ex, todos alguna vez podemos perdernos y hacer cosas, supuestamente movidos por el amor, pero que en realidad nada tienen que ver con el amor, ya que son acciones que causan estragos tanto en quien los hace, como en quien los recibe.